Amenazas de muerte de un portavoz del PP: “Con un poco de suerte seguiréis el camino de Guillem Agulló”

Cartel de campaña de Óscar Robles Collell, portavoz del PP de Càlig.

El portavoz municipal del Partido Popular de Càlig (Castelló), lamenta que se haya “malinterpretado” su comentario en Facebook. Sin embargo, después de que la captura de estas amenazas circula por las redes sociales, y que otros políticos exigieran al PP que tomara medidas, Robles publicaba en su cuenta personal de Facebook un texto en el que, lejos de pedir disculpas, justificaba su comentario.

MIQUEL RAMOS 15 ABRIL, 2020

Pocos días después del 27 aniversario del asesinato del joven antifascista e independentista Guillem Agulló, en Montanejos (Castelló) por un grupo de neonazis, Óscar Robles Collell, portavoz del PP de Càlig (Baix Maestrat) y militar de profesión, usaba el crimen para amenazar de muerte a los miembros de la organización independentista Arran en Facebook. En la publicación de Arran se criticaba la presencia del Ejército español en las calles, y fue donde Robles Collell insertó su comentario haciendo referencia al asesinato neonazi: “Con un poco de suerte seguiréis el camino de Guillem Agulló”.

Comentario en Facebook de Óscar Robles Collell, portavoz del PP de Càlig.

Después de que la captura de estas amenazas circula por las redes sociales, y que otros políticos de Compromís como el senador Carles Mulet o la portavoz del PSPV-PSOE de Càlig, Ruth Sanz, exigieran al PP que tomara medidas, Robles publicaba en su cuenta personal de Facebook un texto en el que, lejos de pedir disculpas, justificaba su comentario acusando la organización independentista de denigrar el trabajo de los militares: “De lo único que me arrepiento a día de hoy, no es ninguna publicación en RRSS, es no poder estar con mis compañeros vestido de uniforme”.

Publicación de Robles en su Facebook.

Robles Collell afirma no desear la muerte de nadie, pero la siguiente publicación de su muro de Facebook es una bandera republicana con la leyenda “Subcampeones 1939”. Se trata de un meme que han hecho circular varios internautas de extrema derecha para celebrar la victoria franquista de la Guerra Civil.

No es la primera vez que un político celebra públicamente el asesinato de Guillem Agulló. El año 2013, un concejal del partido de extrema derecha Plataforma per Catalunya (PxC) de Santa Coloma de Gramenet, Juan Montero, publicaba en su Twitter la siguiente frase: “Opino que Guillem Agulló era un hijo de puta que está muy bien donde está ahora mismo. Corre, Desvíate, pásalo!”. La red social cerró su cuenta después de varias denuncias de numerosos internautas.

Tuit de 2013 del concejal Juan Montero del partido de extrema derecha PxC.

También en 2013, cuando se cumplían 20 años del asesinato de Guillem Agulló, el entonces vicesecretario de organización del PP de Alzira, José J. Ferris, publicaba en su Twitter otro mensaje denigrante contra el joven asesinado: “Triste y lamentable que un pandillero de la izquierda radical sea encumbrado a ídolo de masas “. En este caso, el tuit continúa en la red.

Tuit de 2013 de José J. Ferris, del PP Alzira.

El pasado sábado 11 de abril se cumplieron 27 años del asesinato neonazi de Agulló, un crimen que marcó a la sociedad valenciana y que todavía hoy es recordado como muestra de la impunidad de la extrema derecha. Su asesino, Pedro Cuevas Silvestre, alias “el ventosa”, tan solo pasó cuatro años en la cárcel, y sería detenido de nuevo en 2005 por la Guardia Civil por formar parte de una organización neonazi, el Frente Antisistema, que poseía un arsenal de armas y organizaba cacerías. Todos los investigados fueron absueltos en 2015.

Ultraderecha: El derecho a mentir y a difundir el odio

Quizá sea el momento de empezar a penalizar a las marcas o empresas que con su publicidad patrocinan páginas de odio o desinformación

Miquel Ramos 13/04/2020

Todos los que vimos nacer internet recordamos aquel correo electrónico masivo advirtiendo de que “si no reenvías este mensaje a 50 personas, Messenger será de pago”. Qué inocuas y anecdóticas cadenas de mensajes que te llegaban de distintas personas. Viéndolo en perspectiva con el fenómeno actual, nos parecerían un pasatiempo de algún internauta aburrido en su casa que tan solo quería observar hasta dónde llegaba su juego. Ni se lucraba ni causaba ningún tipo de daño. Tan solo hacía perder unos minutos a varios miles de personas que reenviaban el mensaje. Era un bulo, sí, pero inofensivo.

En plena crisis por el coronavirus, los bulos han cobrado un protagonismo inusual. Se han colado en los debates parlamentarios, en las ruedas de prensa del Gobierno y hasta en boca de representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que han advertido del daño que causan en una situación excepcional donde la incertidumbre y el miedo son terreno fértil para despertar todo tipo de emociones.

Varios medios de comunicación y más de un analista de redes sociales han realizado una gran labor identificando y desmontando no solo los bulos, sino a sus principales propagadores y las tramas de bots automatizados que ayudan a su expansión. Personajes que llevan años defecando en sus redes sociales, en sus medios y en sus atriles todo tipo de mentiras con el único objetivo de atizar el odio, el miedo y la ansiedad de la población. El fascismo siempre se nutrió de estos ingredientes. Y hoy, con internet y con medios de comunicación que han perdido no solo cualquier código deontológico sino ya toda la vergüenza, han encontrado un filón que estos días se está revelando todavía más preocupante. El pasado 11 de abril, el diario El Mundo eligió como frase del día en su portada una sentencia del expresidente norteamericano Harry Truman: “Si no puedes convencerlos, confúndelos”.

Ante las constantes advertencias de varios representantes del Gobierno y los numerosos artículos en los que se denuncia esta campaña de desinformación, la extrema derecha se sintió aludida y volvió a hacer gala de su cobardía, presentándose como víctima. Nada nuevo. También se consideraban víctimas los esclavistas que se oponían a la abolición, los reyes y zares destronados por revoluciones o cualquier colectivo privilegiado que ladra cada vez que se reclaman derechos. Hoy, en este contexto, la víctima es la verdad y los ciudadanos que tenemos derecho a recibir información veraz, no quienes han hecho de la mentira y el odio su pan de cada día.

La extrema derecha afirma que tiene derecho a mentir, a invertir millones en cuentas falsas en las redes sociales, a estigmatizar a determinados colectivos con su discurso de odio y a provocar el pánico

Las medidas planteadas por algunas compañías como Whatsapp, Google o Facebook para frenar la expansión de los bulos han sido presentadas por la extrema derecha como ataques a la libertad de expresión, como una nueva censura del gobierno que amenaza los derechos y las libertades públicas. Una particular idea de la libertad de expresión, del “free speech” que defiende la Alt Right, que utilizan para atacar a aquellos sitios web o redes sociales que intentan poner coto a sus mentiras. Porque, según ellos, tienen derecho a mentir, a invertir millones en cuentas falsas en las redes sociales, a estigmatizar a determinados colectivos con su discurso de odio y a provocar el pánico. Su relato se basa en que es el Gobierno el que está difundiendo bulos y ocultando información a la ciudadanía mientras promueve la censura. Su estrategia se desveló desde el primer momento, incapaces de aportar nada ante esta crisis, conscientes de su responsabilidad en la gestión pública que esquilmó los servicios públicos cuando gobernó o atacó la sanidad pública y universal cuando se le preguntó. Esta estrategia se basa en culpar al Gobierno de las muertes por el virus por su mala gestión. Y para esto, la necropolítica habitual de la extrema derecha ha puesto toda la carne en el asador.

Criticar la gestión del gobierno no puede ser nunca censurable. De hecho, nadie plantea que se censure ninguna crítica. Es más, también la izquierda está siendo muy crítica con algunas decisiones del Ejecutivo, sin la necesidad de hacer uso de fake news. Todo lo contrario, está proponiendo ideas, medidas para evitar la expansión de la epidemia, para proteger a la clase trabajadora y a los colectivos más vulnerables con un plan de choque social.

Pero recordemos que, antes de esta crisis, los bulos y la desinformación ya existían. En las propias elecciones europeas, la Comisión Europea denunció una red en Twitter con bots y cuentas falsas con el objetivo de impulsar hashtags anti-islam, discursos del odio y a favor de Vox. Podemos decir que nos habíamos malacostumbrado a aceptarlos. Sobre todo porque en numerosas ocasiones, las víctimas de estos artefactos de odio eran sobretodo migrantes, musulmanes, judíos, gitanos, menores no acompañados o cualquier otro colectivo habitualmente estigmatizado. Se crearon varias iniciativas de verificación que trataban de demostrar las falsedades de las redes sociales ultras, pero muy a menudo tan solo servían para amplificar los mismos bulos. Y al coprófago, a aquel que está siempre dispuesto a ingerir cualquier excremento que nutra su marco y sus prejuicios, le importa bien poco que sea cierto o no. Incluso siendo desmentido con todas las pruebas posibles seguirá difundiéndolo y negando que sea mentira. Porque el desmentido no es más que una herramienta de control del Gobierno o de esa conspiración contra él y los suyos.

Todavía hoy existen en las principales webs de desinformación bulos como que se prohibirán las fiestas de Moros y Cristianos ‘para no ofender a los musulmanes’, o que una familia magrebí cobra miles de euros en ayudas simplemente por ser migrante. Nadie les hizo rectificar ni les sancionó por publicar estas mentiras compartidas por decenas de miles de personas. Estas webs, además, ganan miles de euros gracias a la publicidad.

Plantear cierta regulación para frenar este odio impune provoca grandes debates. Gran parte de la sociedad tiene miedo a que se judicialicen determinados asuntos que consideran podrían afectar a las libertades públicas y acabar siendo un arma de doble filo. Ya pasó con los delitos de odio, y no falta razón viendo el uso perverso que hace España de una herramienta pensada para proteger a los colectivos vulnerabilizados para proteger a neonazis o perseguir a quienes combaten el odio.

En muchas de las páginas más importantes de desinformación, especialistas además en promover el odio hacia determinados colectivos, vemos anuncios de grandes marcas, generados a menudo por empresas de publicidad que ofrecen paquetes de anunciantes a diversas páginas web. El gran problema es que el odio y la mentira son un lucrativo negocio. No estaría de más que las empresas que se anuncian en estas páginas fueran conscientes de lo que están financiando. Podría ser el momento de empezar a penalizar a ciertas marcas o empresas que con su publicidad patrocinan paginas de odio o desinformación.

Por otra parte, existen en otros países numerosas iniciativas ciudadanas ideradas por ONGs que realizan exitosas campañas contra el odio en la red, y que se dedican única y exclusivamente a monitorear y denunciar estos espacios de odio impune. Esta labor de higiene democrática debería implantarse en todas y cada una de nuestras ciudades, con la ayuda de aquellos organismos que predican la defensa de los derechos humanos y que podrían destinar parte de su presupuesto a combatir esta infección. Llevando a las aulas talleres y cursos que puedan aportar herramientas a la ciudadanía para combatir la desinformación y los mensajes de odio en las redes, especialmente entre los más jóvenes.

Ideas e iniciativas no faltan. Quizás sea falta de interés o de conciencia de quien podría y debería hacerlo, pero no acaba de dar el paso. Mientras, el veneno sigue expandiéndose. Queda muy bien decir que las mentiras se combaten con la verdad, pero cuando quien miente invierte millones de euros en la promoción de sus mentiras, cuenta con altavoces en todos los medios y redes, la verdad ya no tiene ningún valor.

Entrevista a Núria Cadenes – “La memòria de Guillem Agulló és inesborrable”

Núria Cadenes

Núria Cadenes (Barcelona, 1970) és periodista i escriptora, autora del llibre ‘Guillem‘ (Amsterdam, 2020), una novel·la que explica el cas del jove antifeixista i independentista valencià Guillem Agulló, assassinat l’any 1993 per un grup de neonazis. Cadenes fou fundadora de l’organització independentista de joves Maulets, on va militar també Agulló. Abans de la presentació del seu nou llibre a València, ara fa algunes setmanes, vam conversar amb ella sobre el cas a la llibreria Fan Set, on treballa des de fa temps. Si voleu aconseguir un exemplar gratis de ‘Guillem’, subscriviu-vos a CRÍTIC i us l’enviem a casa després del confinament!

Text: Miquel Ramos / Fotos: David Segarra – 08/04/2020 – Crític.

Per als qui coneixem la història de Guillem Agulló, era un repte difícil tornar-la a explicar i que fos literàriament atractiva.

La veritat és que em va costar molt. La idea era fer una novel·la, no un relat periodístic; aleshores la complicació era trobar-hi la forma i el to. D’entrada, vaig descartar qualsevol intent de convertir Guillem Agulló en un personatge; no ho trobava adequat. Llavors va arribar el bloqueig, que em va durar mesos. Vaig esborrar moltes coses que havia començat a escriure. Tenia molt de respecte i em sentia amb molta responsabilitat a l’hora de tractar d’aquest tema. El desllorigador va venir transcrivint les paraules de Guillem, Carme i Betlem [els pares i la germana de Guillem Agulló], agafant imatges, paraules o escenes per entendre una mica més el Guillem de veritat, més enllà del que ja coneixia. Vaig tenir una conversa molt llarga amb ells. Mentre anava transcrivint-la, agafava idees. Em vaig adonar que allò, aquelles paraules que tenien tant de significat, tan raonades i tan ben dites, no tenia sentit que jo les desfés, i les vaig posar tal com les van dir. Llavors fou quan vaig decidir també reproduir articles de premsa o trossos dels informes policials. A partir d’aquí tot va fluir d’una altra manera.

Què recordes de la notícia de l’assassinat d’en Guillem? On eres en aquell moment i després durant tota la campanya i el judici?

A mi em va arribar en diferit perquè, quan van assassinar en Guillem jo estava a la presó. Va ser com un silenci. Com quan s’atura tot i sembla que callin els ocells. Jo havia coincidit alguna vegada amb ell sense saber-ho, en algun acte. Era un de nosaltres… I aquesta sensació d’”Ostres!… L’han matat”. Vaig sortir de la presó l’any 1994 i vaig enllaçar de seguida amb la campanya que ja estava en marxa, col·laborant amb allò que s’estava fent des de Barcelona, on vivia. Es portà el cas al conjunt dels Països Catalans, implicant-hi gent de distints àmbits, com reflecteix el manifest, que també he inclòs al llibre. Entre els signants, hi trobem Manuel Vázquez Montalbán o Núria Feliu. Vam pagar un anunci en diversos diaris per estendre la campanya. De fet, recordo que vam rebre una donació anònima al compte corrent de la campanya de 40.000 pessetes. Vam imprimir nombrosos cartells i ens va servir per estendre-la encara més. Després vam saber que havia estat la Núria Feliu… És bonic recordar això i saber-ho. Molta gent col·laborava i feia d’acord amb el que podia. El manifest va tenir el suport de Negu Gorriak, d’Els Pets, d’Obrint Pas i de 5.000 signatures més… És molt representatiu d’aquesta generació, d’aquesta onada que després va continuar.

Jo recorde les campanyes de Maulets d’aquells anys, primer amb un dibuix del teu rostre que posava “Llibertat Núria Cadenas”, i després amb el rostre de Guillem. I avui tu has escrit un llibre sobre ell. Són aquestes caramboles del destí que us situen en dos escenaris diferents per raons molt distintes, però els qui vam viure aquella època recordem precisament aquests dos rostres.

Guillem havia penjat cartells que demanaven la meva llibertat. M’ho van explicar els seus pares.

Foto: DAVID SEGARRA

“Han dedicat molts d’esforços i molts mitjans a domesticar el País Valencià. Però la nova generació va dir prou”

Una de les coses més impactants, per dir-ho d’alguna manera, que inclous al llibre, sobretot per a qui no ho coneixia, és el recull que fas del paper del diari ‘Las Provincias’. És curiós perquè d’alguna manera aquest tipus de periodisme no comença i acaba amb aquest diari. Ara estem vivint un moment en què la intoxicació i la manipulació, inclús la desinformació, des de mitjans poderosos és a l’ordre del dia. Abans semblava que era una crítica des de la radicalitat.

Exacte. Abans quan dèiem: “Però mira què hi diu!”, ens deien: “Però tu què has de dir”?

Ara és més habitual i transversal aquesta denúncia pública contra els mitjans que vessen desinformació i amb males pràctiques a escala ètica i deontològica.

També perquè aquests darrers anys, especialment a Catalunya, amb la revolta catalana, hi ha hagut molta gent implicada en uns fets que ha vist directament com actua l’Estat espanyol. Contra ells en el cas de l’1 d’Octubre, o contra els seus néts ara a la tardor. I, per tant, quan després veien la informació publicada sabent el que hi havia passat, deien: “No, no, això no és així”. Una informació que potser fa 20 anys haurien donat per bona perquè sortia a la televisió. Ara, a aquesta mateixa gent que ha tingut l’experiència directa dels fets i després del relat i de com es deformen els fets quan passen pel filtre de determinats mitjans de comunicació, doncs no cal que li ho expliquis. És un aprenentatge, potser necessari, perquè a partir d’aquí ja no t’enreden mai més.

No només en l’àmbit mediàtic…

És clar, quan van detenir els CDR acusats de tenir explosius, amb aquells titulars en primera pàgina, i després en constatar-se que no, que era mentida, per què no van publicar la correcció igualment? Ara la gent, quan veu aquests titulars grossos, no s’ho creu. És cada vegada més difícil que la gent es cregui automàticament la versió de la policia.

Sembla que nosaltres al País Valencià ens havíem acostumat a aquest tipus de maltractament mediàtic i institucional; ho havíem normalitzat d’alguna manera. De fet, el cas de Guillem ha continuat sent actual perquè l’extrema dreta no ha parat des d’abans de matar-lo fins ara inclús, amb molta violència i absoluta impunitat. Però també hem sabut reciclar tot això en molta cultura de la resistència i molta imaginació…

I tant. No ens podem passar la vida dient: “Mireu què em fan!”, i que ningú respongui. S’ha de continuar la vida i continuar endavant, i això a grans trets és el que ha fet la societat valenciana, tirar endavant, i no deixar que et mantinguin amb el cap cot. No sé si és no tenir por, però hi va haver una resposta després de la por. La repressió té conseqüències i fa que la gent es quedi a casa, i això ha passat; si no, no s’hi dedicarien. I han dedicat molts d’esforços i molts mitjans a domesticar el País Valencià, i això no ho fan perquè sí. Això parla de la indomabilitat d’aquest país, però al mateix temps és cert que van frenar moltes coses. Pegaven a la gent pel carrer, posaven bombes a les llibreries… I encara eres tu qui anava provocant. Això té conseqüències negatives, com veiem ara al Principat. Però al mateix temps també fa cuirassa. I arriba un moment que aquesta cuirassa es desborda. I una de les coses que va passar fou aquesta: la nova generació que va dir prou; ja hem callat massa. Ens mataran i ens pegaran igual. L’única solució era que desapareguéssim. I, és clar, si tu no estàs disposat a desaparèixer… Això per a mi ho exemplifica bé la cançó d’Obrint Pas “No tingues por“, perquè venia al pèl. Com a himne del cas del Guillem i de la desinhibició d’aquesta generació que va alçar el cap i va dir: “Som aquí”. Amb el cap alt al carrer. Fou una onada preciosa.

“Hi ha permissivitat institucional davant la violència feixista”

Al llibre esmentes altres casos impunes d’extrema dreta com el cas Panzer o les caceres habituals. Alhora, però, hi havia cada vegada més moviments socials que anaven creixent, perdent la por: el moviment okupa, els insubmisos, l’alliberament LGTBI, la lluita per l’horta… És un equilibri molt peculiar.

No sé si és fruit d’una reflexió o perquè els fets t’hi obliguen, perquè l’única manera de sobreviure és viure. I, per viure, has de reivindicar-te. Enfortir-te, abraçar-te amb els teus companys i companyes i tirar endavant.

Els qui seguim l’extrema dreta percebem un gran avanç d’aquesta, tant en l’àmbit polític com cultural.

Jo penso que estan a la defensiva més que a l’ofensiva. Aquests grupuscles d’extrema dreta no són representatius de la societat valenciana, i això també es nota amb el creixement dels moviments socials i amb el fet que les reivindicacions progressistes tinguin una expansió més gran al País Valencià, perquè responen a una realitat social. Ells no. Són els grupuscles violents de sempre.

Sí, però hi ha un neofeixisme cada vegada més institucionalitzat i una onada reaccionària a Europa. Són dintre de la majoria dels parlaments i fins i tot governen en alguns països… En canvi, al carrer, almenys ací, hi ha hagut una retirada de l’extrema dreta, almenys com aquella que estàvem acostumats a patir. Més enllà de Vox, hi ha poca vida. Abans hi havia accions violentes quasi cada setmana, i això ha baixat prou aquí.

Si, però tingues en compte que, quan els interessi, ho tornaran a activar. La qüestió per a mi és la permissivitat institucional davant la violència feixista. Saben que no els passarà res, com vam veure a Madrid a la concentració de Jusapol, amb policies emmascarats, com els van deixar trencar el cordó de seguretat, amenaçar una diputada catalana, insultar-la… És això. Si els poses una barrera, aquests energúmens no passen.

I aquí la barrera l’hem posada nosaltres… Després del 9 d’Octubre de 2017, quan va haver-hi aquella cacera de manifestants per part de l’extrema dreta absolutament tolerada i impune…

Això a les gravacions es veu perfectament: no la ineficàcia, sinó la permissivitat de la policia espanyola amb els violents feixistes, perquè els van deixar col·locar-se allà i agredir impunement.

Foto: DAVID SEGARRA

“El diari ‘Las Provincias’ assenyalava objectius. Després els incontrolats feien ‘les seves coses’ i entre tots creaven un clima de por”

I l’any següent, per prevenir que els tornaren a deixar actuar, fou la mateixa gent la que va organitzar l’autodefensa, i va treure 15.000 antifeixistes al carrer… Alguna cosa hem fet bé al País Valencià per ser capaços de donar una resposta a aquest nivell.

I més sabent com és de fàcil rebentar una manifestació. De fet, ells mai fan manifestacions, i, quan les fan, són 50. Només volen rebentar, no tenen poder de convocatòria. I amb això juguen. Després ve la policia i et pega a tu. Això demostra el problema que tenim amb l’Estat. Tant amb la policia com amb els jutges, que representen aquest mal estructural de l’Estat espanyol.

Ara veient des de la distància, els qui vam viure aquells anys del cas de Guillem, ens adonem que hi ha una nova generació nascuda fa 20 anys o menys que es troba amb aquesta història. El cas de Guillem ha arribat fins a l’actualitat, pense que d’una manera molt pedagògica.

Recordo quan va haver-hi la Primavera Valenciana [protestes estudiantils contra les retallades l’any 2012, reprimides amb extrema violència per part de la policia] i aquells nanos d’institut pensaven que tenien dret en una democràcia a fer una protesta pacífica. En el cas del Guillem van passar moltes coses, però una d’aquestes fou la policia carregant contra estudiants a les portes del judici a Castelló, una càrrega gratuïta i bèstia, perquè sí. Estaven asseguts a terra amb pancartes. Descric aquesta escena al llibre, i com alguns botiguers van protegir les criatures davant d’aquesta violència. Es va generar aquest clima de criminalització, presentant que els amics de Guillem eren violents. Igual que després van detenir els autobusos que tornaven a València després d’això, amb punxes enmig de l’autopista, escopetes… A la comissaria els van insultar, van magrejar les noies, menors d’edat… Els pares no sabien on eren els seus fills. Però ‘Las Provincias’ ja estava avisada que hi hauria el control policíac, i en va fer la foto… De fet, una mare va telefonar a la Delegació del Govern per preguntar on era el seu fill, i allà li van respondre que “tampoco son unos angelitos”… Això és gravíssim. Més enllà dels grupuscles d’extrema dreta, hi ha algú que envia la policia a crear aquest clima contra els estudiants. Ho vivíem com si fos quelcom de normal, però no ho és. Cal aturar-se i pensar. Això no és normal, de cap manera ho hauria de ser. Ni el comportament de ‘Las Provincias’ assenyalant objectius: mestres, entitats culturals, activistes… Després els incontrolats feien “les seves coses”. Creaven entre tots aquests actors un clima de por.

Ara, Guillem Agulló fou reconegut a les Corts Valencianes com a víctima del feixisme, en una declaració institucional signada per tots els grups polítics l’any 2016. També té un carrer a València i hi ha un Premi Guillem Agulló que atorguen les Corts cada any a persones o entitats que lluiten contra l’odi. Però encara avui ningú no ha demanat perdó…

Joan Carles Girbés, l’editor d’Amsterdam Llibres i impulsor d’aquest llibre, ho va dir l’altre dia. Rellegint el llibre, amb tots els pedaços que reprodueixo de les informacions de ‘Las Provincias’, se li havia acudit que potser caldria que aquest mitjà demanés perdó. Nosaltres hem portat sempre el lema “Guillem Agulló, ni oblit ni perdó”, i, de fet, un amic del pare li comentava un dia que això era una frase molt dura, i li preguntava si estaria disposat a perdonar. Ell va contestar, amb tot el dolor, que potser sí, però el cas és que ningú li ho havia demanat mai.

Foto: DAVID SEGARRA

“Aquesta és una de les grans lliçons del cas de Guillem Agulló: la història avança si la fem avançar”

Curiós que qui era al capdavant de ‘Las Provincias’ en aquella època, María Consuelo Reyna, va acabar defenestrada pel seu propi mitjà i la seua família sense pena ni glòria…

De vegades, hi ha personatges que tenen un paper realment infame en la història i que es pensen que són petits universos al voltant dels quals giren els planetes, i resulta que no. Aquest personatge tenia un poder desmesurat, especialment a la ciutat de València, i ara ja no. Mira ara qui és. No és ningú. És una reflexió que vaig fer a l’hora d’escriure el llibre. No volia posar noms, però finalment, si en sabem el nom i havia fet molt de mal, d’alguna manera volia que hi constés. Si s’han d’avergonyir, que hi consti. Tant pels assassins de Guillem com per la María Consuelo Reyna, que en poso el nom al final del llibre.

El record del cas de Guillem també ha ajudat a reforçar aquesta consciència antifeixista, que pràcticament acaba sent una mena d’autodefensa democràtica pels temps que corren…

És exactament això. No es pot definir millor. Ells fan mal, el mal més gran possible. Assassinen. Van assassinar el Guillem i, a partir d’aquí, què? Però el que ells pretenen no s’aconsegueix de cap manera. Més bé a l’inrevés. Una de les lliçons del cas de Guillem Agulló és justament aquesta presa de consciència col·lectiva en positiu, que també val la pena tenir present. No deixar-se endur per la seva espiral, que al final acaba en un forat d’odi absolutament destructiu. Ells no tenen un projecte per fer, però nosaltres sí. En tenim molts. Tenim molta feina per fer en positiu. I és això el que ens mou. I una de les lliçons és aquesta. Aquest tomb a favor de la vida i de les coses que hem de fer, que ha convertit Guillem Agulló en un símbol, en motor d’acció de tantíssima gent. I al final és per això que hi som. L’Ovidi deia això de “deixar el món un poquet més arregladet que ens l’hem trobat”, i això és el que no ens atura. A l’inrevés. De vegades aquesta ràbia en positiu també fa falta. Estrènyer el puny i tirar endavant, i ens fa col·lectivament invencibles.

En el cas de Guillem Agulló és un cas claríssim. Des que el van assassinar, van intentar negar el mòbil polític de l’assassinat, denigrar la seua figura, la de la família, de tot allò que representava. Volien que ens n’oblidéssim, que ens n’avergonyirem; ho van intentar amb molt d’esforç a consciència per esborrar el cas. En canvi, ja és inesborrable. En parla molta gent, amb moltes veus diferents, i en parlarem contínuament, i amb aquest esperó d’acció política positiva. No guanyen ells. Aquesta és una de les grans lliçons del cas de Guillem Agulló i de tota la gent que ha estat batallant durant aquest temps. De vegades ens sembla que les coses que fem no serveixen per a res. Enganxar un cartell, anar a una xerrada, aquestes coses quotidianes que fem tanta gent, picant pedra, i ens desesperem perquè la revolució no arriba. Doncs mira: arriba un dia que, de tant picar pedra durant tant de temps, doncs vessa. Si ara hi ha gent que encara reacciona tan bonicament al cas de Guillem, és precisament perquè durant aquests 27 anys hem estat picant pedra. És clar que serveix. Això val la pena tenir-ho present. La història avança si la fem avançar.

Foto: DAVID SEGARRA

“Si hi ha gent que encara reacciona tan bonicament al cas de Guillem, és perquè durant 27 anys hem picat pedra”

L’altre dia després de la presentació a València, una persona comentava a Twitter que havia posat Guillem de nom al seu fill precisament per Guillem Agulló, i que volia que la família ho sabés. I ho deia en castellà i remarcant que “igual me meto en un lío” per dir-ho…

És un exemple d’això que dèiem. Ara ho recordes i encara m’emociono. Jo crec que hi ha bastants Guillems que es diuen així per ell… És bonic tot el que deia. I en castellà… Ens emocionem amb aquestes coses. Això demostra que sentim, que ho vivim. Que no som com ells. Que hem guanyat.

La Fiscalía investiga a un hombre por difundir noticias falsas contra menores no acompañados y musulmanes

Manifestación antirracista. Juan Medina / Reuters

En el escrito, el Ministerio Público advierte del “daño de la desinformación y las noticias falsas, habituales en las redes sociales, con la intención de estigmatizar y dañar la dignidad de determinados colectivos”.

Miquel Ramos – 02 abril 2020

La Fiscalía de Delitos de odio de Barcelona ha abierto diligencias contra un usuario de la red social Twitter por difundir presuntamente mensajes e imágenes contra las personas migrantes, musulmanas y los menores no acompañados tras la denuncia interpuesta por la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia, dependiente de la Generalitat de Catalunya. El querellado, según la denuncia, atribuía a menores migrantes no acompañados en España escenas violentas recogidas en varios vídeos de otros países.

Según el escrito de la Fiscalía, “pretendía, con manifiesto desprecio a la verdad y de forma masiva e indiscriminada entre todos los potenciales usuarios de la red social Twitter, asociar el contenido del vídeo con una presunta violación ocurrida en la localidad de Canet de Mar cometida al parecer por dos menores de edad ocurrida en fecha 29/06/2019, todo ello con el fin de difamar a los menores no acompañados procedentes de otros países que vienen a nuestro país, asociándoles de forma generalizada con actos violentos y agresiones sexuales, desacreditándolos con ello y contribuyendo de esta forma a despertar o aumentar entre la población los prejuicios y estereotipos contra este colectivo de personas, especialmente vulnerables, con el consiguiente riesgo de generar sentimientos de rechazo y hostilidad social frente a ellos”.

La Marea ya advirtió en un artículo publicado en julio de 2019 sobre el uso fraudulento de este mismo vídeo en la web policiadiario.es, que hoy se encuentra inoperativa. Esta web ofrecía exactamente el mismo relato que el tuitero denunciado, atribuyendo a menores no acompañados residentes en España una agresión ocurrida en China.El vídeo circuló durante semanas por numerosas redes sociales y grupos gestionados por la extrema derecha, plagadas de este tipo de bulos y de infinidad de mensajes de odio contra diversos colectivos.

El investigado también escribe en su cuenta de Twitter, todavía activa, mensajes contra feministas, izquierdistas, musulmanes, independentistas y personas migrantes, además de reproducir imágenes que destacan las acciones del régimen nazi y el dictador Francisco Franco.

En la misma red social, el querellado muestra su apoyo al sindicato policial Jusapol y a Vox.

El escrito de la Fiscalía advierte del daño de la desinformación y las noticias falsas, habituales en las redes sociales, con la intención de estigmatizar y dañar la dignidad de determinados colectivos, tal y como recoge el auto del Ministerio Público, en el que atribuye al querellado presuntos delitos contra los Derechos Fundamentales y Libertades Públicas reconocidas en la Constitución en su modalidad de lesión de la dignidad de las persona por motivos de discriminación relativos a la nación u origen nacional del art. 510.2 a) concurriendo el subtipo agravado del art. 510.3 (difusión por internet) del Código Penal.