La consecuencia directa de estos discursos de odio y de esta alarmante impunidad la hemos vivido de forma dramática con una oleada de agresiones contra los periodistas que cubrían la concentración. Los periodistas Antonio Gómez Olea, Jesús Poveda y otros compañeros de Televisión Española han sido rodeados, empujados, escupidos y golpeados delante de la policía en pleno directo por estos salvajes.
