Dos condenados, uno de ellos un neonazi, por el asesinato de un joven en Málaga

Los hechos ocurrieron en 2017, cuando la víctima trató de mediar en una pelea. La sentencia llega tras la repetición del juicio.

Miquel Ramos y Dani Domínguez – La Marea 2 de julio 2021

Los dos acusados por matar a golpes al joven malagueño Pablo Podadera han sido condenados a 15 años de prisión por asesinato. Los hechos ocurrieron en 2017, cuando la víctima trató de mediar en una pelea. Uno de los condenados es un conocido neonazi de Málaga. Un tercero ha sido condenado por encubrimiento a 14 meses de prisión. 

La sentencia, que ha sido publicada este 1 de julio, considera que los golpes propinados por los dos acusados causaron las lesiones que provocaron la muerte del joven en el Hospital Clínico Universitario de Málaga.

El pasado 20 de abril se cumplieron cuatro años del crimen. Aquella noche, Pablo estaba celebrando su 22 cumpleaños con unos amigos. A las puertas del local, la víctima trató de mediar en una pelea entre personas a las que ni siquiera conocía. Dos de los implicados en la trifulca la tomaron con él y le propinaron una brutal paliza.

El día del aniversario del crimen, un ramo de flores, dos velas y una foto de Pablo aparecieron en el lugar de los hechos. “Málaga jamás perderá tu memoria y recuerdo que es la de todos y todas nosotras. Hoy te rendimos este pequeño homenaje. #JusticiaParaPablo”, rezaba un tuit de Por Una Málaga Antifascista. 

Repetición del juicio

En 2019, los dos agresores –Alex Cordal Céspedes, de 27 años, y Alberto Ross, de 25– fueron condenados a tres años y dos meses de prisión por la Audiencia de Málaga. La sentencia recogió un delito de lesiones y otro de homicidio imprudente, ya que, según el veredicto del jurado popular, no tenían intención de matarlo. Otros dos acusados por encubrimiento fueron absueltos y un tercero no se presentó al juicio.

Sin embargo, la familia de Pablo decidió recurrir la sentencia al considerarla injusta. Finalmente, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía la anuló y ordenó la repetición de un nuevo juicioel cual dio comienzo el pasado 5 de abril.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular que representa a la familia de la víctima siempre han sostenido que no se trató de un homicidio, sino de un asesinato, y que la sentencia y el veredicto estaban plagados de contradicciones. Ante ello, el Ministerio Público solicitó una pena de 18 años de prisión para los dos principales acusados, una cifra que la acusación particular eleva a 20 años. Para los dos investigados por encubrimiento, pedían dos años de cárcel. El tercero continúa estando en busca y captura tras no presentarse a este nuevo juicio. Según su abogada, se trata de una persona “tremendamente inestable” que tiene, según un informe psicológico, “un trastorno que le genera ideas persecutorias” ante el “miedo a que lo detengan”.

Pablo fue “salvajemente agredido” en Málaga

De acuerdo con la Fiscalía, Pablo trató de evitar una pelea a las puertas de una discoteca. Sin embargo, lo que recibió fue, “de forma sorpresiva, violentos puñetazos de Alberto y Alejandro, que impactan contra la sien derecha, con la intención de matarlo, dada su envergadura, potencia y destino de los golpes (la cabeza), comenzando a caer desplomado”.

La agresión, sin embargo, no terminó ahí y, estando ya en el suelo, según la representante del Ministerio Público, “recibe igualmente patadas en la cabeza por parte de ambos”. En palabras de la propia policía, el joven fue “salvajemente agredido” por parte de ambos.

Según se desprende de la reconstrucción de los hechos gracias a las cámaras de seguridad, Nicolás, uno de los implicados en la pelea y a quien Pablo trató de calmar,  intentó sujetar al agredido tras ser golpeado, pero se le acabó resbalando y terminó por golpearse contra la pared y el suelo. Nicolás, acusado de encubrimiento, es quien se encuentra en busca y captura.

Tras la agresión, los acusados huyeron del lugar. Según su versión en este nuevo juiciono fueron conscientes de la gravedad de lo sucedido. Aunque los dos principales acusados han reconocido haber golpeado a la víctima, han intentado enmarcarlo en “una pelea de borrachos” alegando estar muy bebidos y haber consumido cocaína. Asimismo, aseguran que Pablo no trató de mediar sino que insultó a uno de ellos.

Cuando se cumplieron cuatro años del crimen, sus familiares y amigos lanzaron una campaña en redes sociales con la foto de Pablo y exigiendo justicia. Lo hizo  también el colectivo Por Una Málaga Antifascista, un proyecto que trata de reconstruir lo que en su día fue la Coordinadora Antifascista de Málaga, y se han unido varios perfiles en redes sociales que lucen la imagen de Pablo. “Queremos reivindicar la memoria de Pablo, así como visibilizar la impunidad de las organizaciones neonazis en Málaga. Hay agresiones constantes desde hace muchos años y recordemos que los asesinos de Pablo siguen en la calle”, explica un miembro de este colectivo. Pablo no era un militante político, “y eso demuestra que los neonazis son un peligro para todas y todos”.  

Los vínculos ultraderechistas de los acusados

Los acusados, según señalan varias fuentes consultadas por lamarea.com, y como ya publicó El Español, pertenecían supuestamente a los ultras del Málaga Club de Fútbol, conocidos como Frente Bokerón, además de estar relacionados con grupos de extrema derecha como Málaga 1487. Varios documentos audiovisuales muestran a Alberto Ross, tanto en las gradas como en actos de organizaciones ultraderechistas. Ross aparece en varias imágenes con los ultras del Málaga, así como en actividades de la organización ultraderechista Hacer Nación, un proyecto que ha unido recientemente a varios colectivos neonazis y neofascistas de varias ciudades del Estado español.

Varios medios alternativos también han publicado en redes sociales abundante información sobre los autores del crimen, mostrando su vinculación con grupos de extrema derecha, un detalle que muchos medios de comunicación han obviado en sus informaciones. En una de estas imágenes publicadas por el portal La Haine, se aprecia a dos de los acusados por la muerte de Pablo Podadera posando junto a una pancarta que pide la libertad del librero nazi Pedro Varela, exmiembro de CEDADE y expropietario de la Librería Europa, el principal centro difusor de ideas nazis en España durante décadas, encausado años atrás por ello. 

Orban no está solo: activistas y expertos alertan de una ola ultra que pondrá en riesgo los derechos LGTBI

“Todas las conquistas sociales están en riesgo, el problema es creernos que todo está ganado”, señala Miquel Ramos, autor del informe De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español

Sabela Rodríguez – Infolibre 1 de julio 2021

El día en que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, atravesó las puertas de la Asamblea para iniciar su mandato al frente de la región, la líder madrileña de la ultraderecha, Rocío Monasterio, ultimaba su arsenal de exigencias. Los dardos iban dirigidos a objetivos muy concretos, lo que la portavoz parlamentaria calificó como leyes de género. Monasterio recuperaba así los ecos de un viejo fantasma, el de la amenaza a los derechos consolidados del colectivo LGTBI.

La aprobación de la Ley LGTBI este martes en el Consejo de Ministros ha afianzado esta oposición. El Partido Popular no ha descartado un recurso ante el Tribunal Constitucional y Vox ha tildado la norma de “aberración”. No es la primera vez que el partido de Santiago Abascal pone en jaque al colectivo, en ocasiones con la connivencia de sus socios conservadores. El ejemplo más paradigmático está en el veto parental en las escuelas, una herramienta que la formación se esfuerza en imponer de manera recurrente en comunidades como Andalucía, Madrid y Murcia, por el momento con éxito sólo en la tercera.

No hace falta ir muy lejos para encontrar otra andanada de la ultraderecha contra los derechos del colectivo: hace ahora tres años, poco antes de que Vox irrumpiera en las instituciones, el partido emitió un comunicado contra el Orgullo LGTBI. Lo recupera el periodista e investigador Miquel Ramos en su informe De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español. La formación cargaba entonces contra la celebración al considerarla una “imposición ideológica”.

Tanto el propio Miquel Ramos como la periodista Nuria Alabao enmarcan la cruzada del partido ultra como parte de su “batalla cultural”. “Quieren romper esos consensos que creíamos asumidos, los derechos humanos, plantean una enmienda a toda esa normalización”, esgrime Ramos. La extrema derecha considera que “no todos los colectivos tienen derecho a tener derechos” y lo hace además negando la existencia de “desigualdades estructurales”. Lleva el negacionismo por bandera.

Europa y la alianza internacional

La amenaza de la ultraderecha resuena también en el continente europeo. Los frentes son prácticamente idénticos. Hungría acaba de dar luz verde a un proyecto de ley que prohíbe educar en la diversidad bajo el pretexto de combatir el fomento de la pedofilia. Este mismo martes, el grupo municipal de Vox en Madrid rechazó trasladar su apoyo a la ciudadanía húngara tras la aprobación de la normativa y sólo un día después, Santiago Abascal se puso una vez más al lado del líder húngaro: Viktor Orban ha defendido “a los homosexuales frente al comunismo” y en su país “pueden andar tranquilamente por la calle” debido a la ausencia de “inmigración fundamentalista”. En Polonia, el partido ultra en el poder, Ley y Justicia (PiS), ha embestido reiteradamente contra el colectivo: desde el año pasado varias regiones del país han llegado incluso a proclamarse “zonas libres de ideología LGTBI”.

A preguntas de este periódico, la organización ILGA Europe resalta un “estancamiento casi completo de los derechos de las personas LGTBI en toda Europa”, una situación “muy preocupante en un momento tan crítico”. Existe, señalan desde la entidad, un “incremento de la represión, un aumento de las desigualdades socio-económicas y la proliferación de los discursos de odio en toda la región“. Polonia y Hungría, alertan, “no son anomalías”.

La extrema derecha europea no está sólo en las instituciones, sino que se alimenta también de una constelación de organizaciones afines con gran proyección mediática. En España sus nombres están bien definidos: desde Hazte Oír hasta Abogados Cristianos. Los primeros han anunciado ya una “intensa campaña” para impedir que la Ley LGTBI salga adelante. “Existe una internacional reaccionaria y ultraconservadora” que se encarga de “financiar muchas campañas para llevar reivindicaciones al debate público y a la propia ley”, explica Ramos, quien advierte de que “el entramado es tal” que no basta con fijar la mirada en las formaciones políticas y sus representantes.

¿Derechos en riesgo?

Aunque la extrema derecha española se asemeja en sus planteamientos LGTBI a la que se asienta en el Este europeo, Nuria Alabao marca algunas distancias. “La realidad política es distinta. La sociedad húngara, por ejemplo, es mucho más conservadora y es esa base social la que puede apoyar medidas” como el proyecto educativo desplegado por Viktor Orban. Por ese motivo, descarta que se vaya a producir un retroceso real en los derechos ya consolidados en España. “Son conquistas asentadas” y existe un “sentido común mayoritario” que las blinda, estima. Recuerda que hace algo más de quince años, con la aprobación del matrimonio igualitario, sí se produjo una gran respuesta de “movimientos fundamentalistas católicos que se oponían”, pero esos mismos grupos “están hoy muy desmovilizados”, sostiene.

Miquel Ramos difiere. “Todas las conquistas sociales están en riesgo, el problema es creernos que todo está ganado“, arguye. El experto encuentra en la ofensiva húngara y polaca un espejo en el que mirarse. “Lo están consiguiendo en otros países y ya no es sólo la presión de partidos y organizaciones en el poder, sino también la falta de voluntad de quienes hoy en día sí tienen capacidad para blindar estos derechos y no lo están haciendo”.

En la misma línea se posiciona Fefa Vila, socióloga y activista.”Hay una reacción conservadora brutal” con la educación como “campo de batalla”. Y los últimos años han sido un caldo de cultivo hasta dar paso a un “momento de peligro”. El riesgo de que la extrema derecha se imponga es real y sus pasos son a veces sigilosos. “No hay que derogar la ley del matrimonio homosexual para generar homofobia”, razona la socióloga, “las instituciones son capaces de modular lo que es normal y lo que no” sin necesidad de cambiar las leyes. “Ninguna conquista es para siempre ni para todos”, esgrime. Las voces ultra, completa Ramos, son además “muy hábiles a la hora de hacer propaganda” y los medios de comunicación han “promocionado” su discurso, considerando que “es legítimo querer abolir los derechos humanos”.

Pasos hacia atrás

Haber “normalizado” el discurso ultra tiene consecuencias en la vida de las personas. Para Javier Sáez del Álamo, el retroceso en los últimos años es evidente. En parte, dice en conversación con este diario, gracias a que “Ciudadanos y el Partido Popular han introducido a Vox en las instituciones y eso ha permitido normalizar discursos homófobos sin ningún pudor“. Con el paso de los años, estima, se ha caminado, con paso sutil pero firme, hacia un “blanqueamiento de la extrema derecha”. Sus postulados no sólo son “comunes”, sino también, lo que resulta más inquietante, “tolerables”.

Consecuencia: la homofobia comenzaría a estar “legitimada” y las cifras así lo sugieren. En su último informe de 2019, el Ministerio del Interior contabiliza 278 delitos de odio motivados por la orientación sexual y la identidad de género. Entre 2013 y 2015 este tipo de delitos experimentaron un descenso progresivo, pero desde 2016 la tendencia se ha invertido. Una de las últimas agresiones tuvo lugar este mismo fin de semana en A Coruña, a las vísperas del Orgullo.

Ataque racista en Cartagena: Apuñalada una mujer al grito de “los inmigrantes nos quitan la comida”

Una mujer apuñaló a otra este miércoles en Cartagena después de gritar que los migrantes le “quitan la comida”, según indican los testigos. La agresión se produjo junto a un punto de recogida de alimentos situado en la Alameda de San Antón después de que la agresora insultara a la víctima con proclamas racistas. En un vídeo compartido en las redes sociales, la agredida, de nacionalidad ecuatoriana, sostiene a la presunta agresora hasta que llega la Policía mientras una herida en la espalda le sangra. La mujer que propinó la puñalada fue detenida y la víctima tuvo que ser trasladada al hospital, según informa el medio local La Opinión de Murcia.

El asesinato racista de Younes Bilal y la normalización del discurso de odio

Un ex militar asesina a tiros a un hombre de origen marroquí en Mazarrón (Murcia), profiriendo insultos racistas: «Todos los moros tendrían que estar muertos» . Sobre la relación entre el discurso de odio y los crímenes de odio. “El que lo ha asesinado ha sido un terrorista y exmilitar que lleva muchos años odiando a los musulmanes. No ha sido un ajuste de cuentas, ni siquiera lo conocía. Younes era una persona honrada que trabajaba por sus hijos. Era pintor”, asegura Mohamed, amigo de Younes, en declaraciones a eldiario.es

La impunitat de l’extrema dreta al País Valencià

El programa Zoom (À Punt) analitza les agressions i actes violents de l’extrema dreta valenciana, que la premsa ha recollit en els últims 50 anys. Entre les que figures morts; agressions; atacas a seus, locals i monuments; atemptats amb explosius, incendis i boicots