La imposición del marco de la seguridad y la delincuencia para hablar sobre migración es la principal estrategia de la extrema derecha, que lejos de condenar la violencia racista, la alienta. La respuesta de que ‘necesitamos’ personas migrantes como mano de obra tampoco ayuda a combatir el odio racista, que va mucho más allá de una cuestión material.
