La Audiencia Nacional juzgará al autor de un tuit por presuntas injurias a la Corona

13/03/2022 per Miquel Ramos

Albert Baiges publicó el tuit durante el discurso del rey Felipe VI tras la declaración del primer estado de alarma. Entonces contaba con 168 seguidores. Su abogado afirma que estaría bien conocer cuántos recursos se han usado para poner en marcha esta acusación.

Miquel Ramos y Dani Domínguez – La Marea – 31 de enero 2022

Albert Baiges es de Montbrió del Camp (Tarragona), un pueblo de unos 3.000 habitantes situado en el centro-sur de la comarca del Baix Camp. Tiene 37 años y trabaja como técnico de calidad en la industria química y agroalimentaria. El 18 de marzo de 2020, a las 21:00h, el rey Felipe VI comenzaba su discurso dirigido a la ciudadanía tras el inicio del primer estado de alarma en el país con motivo de la pandemia de la COVID-19. Un movimiento antimonárquico aprovechaba ese momento para pedir en redes sociales salir a la ventana o al balcón y hacer sonar una cacerola para mostrar así su repulsa a la corona.

A las 21:05h, el perfil de Twitter de @AlbertMambri publicaba el siguiente mensaje: «En serio. Tallem-li el coll a aquest fill de puta, estem tardant. #CoronaCiao” [En serio. Cortémosle el cuello a este hijo de puta, estamos tardando. #CoronaCiao]. Un tuit que ahora va a llevar a su autor hasta la Audiencia Nacional para enfrentarse a un juicio por un presunto delito de injurias a la Corona. En la actualidad, el mensaje sigue publicado y cuenta con 1 retuit y 9 me gustas.

Según el escrito de conclusiones provisionales de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, el tuitero Albert Baiges habría vulnerado los artículos 491.1 y 490.3 del Código Penal, los cuales se refieren a las “calumnias e injurias” a los miembros de la monarquía. Ante esto, solicita imponer una pena de 4 meses de multa con una cuota diaria de 6€, además de la inhabilitación del derecho de sufragio pasivo durante la condena y el pago de las costas procesales.

En marzo, Baiges se enfrentará a un juicio en la Audiencia Nacional acusado del mencionado delito. Tal y como explica su abogado, Carles Perdiguero, la estrategia de la defensa consistirá en demostrar que el comentario en Twitter se ampara bajo la libertad de expresión: “La jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos dice que una crítica puede ser mordaz, pero que no es un delito. Por eso vamos a plantear la batalla jurídica en estos términos, porque entendemos que esto no tiene ningún sentido”.

Operación Krona

El inicio del caso se remonta a una operación de la Brigada Provincial de Información de Barcelona bajo el nombre de Operación Krona, cuyo atestado se remite el 2 de abril de 2020. En él se recoge que un inspector y una agente de Policía, dentro de las funciones asignadas a la Brigada Provincial de Información, detectaron el mencionado tuit “de carácter intimidatorio donde supuestamente se amenazaría a S.M., el Rey D. Felipe VI de España”. Los agentes infieren que la publicación tendría como destinatario al jefe del Estado debido a las “circunstancias coetáneas” de la publicación “así como el hashtag o etiqueta que se utiliza”, es decir, #Coronaciao, “un hilo donde se recogen miles de publicaciones que muestran su rechazo a la Corona”.

En ese momento, según se recoge en el propio documento, el perfil de @AlbertMambri en la red social Twitter contaba con 168 seguidores. El atestado hace un barrido de otros tuits publicados por el propio Baiges e incluso sus retuits “que pudieran tener relación directa o indirecta con el presunto delito contra la Corona”. Se destaca, por ejemplo, que el mismo 18 de marzo, retuiteó “la iniciativa del Partido Político Cup Països Catalans […] con la que se animaba a la  población a una “cacerolada”” durante el discurso de Felipe de Borbón. El documento recoge otros tuits de meses anteriores donde el imputado muestra su rechazo a la institución monárquica.

“Misma animadversión, muestra hacia el estado de España en general como puede apreciarse” en otras publicaciones, explica el escrito. El ejemplo expuesto es un tuit con la palabra “Ever” [Siempre] en respuesta a otro en el que se puede leer “Fuck #Spain” [Jódete #España]. También se recogen ejemplos en los que “muestra su rechazo” a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado junto con la Policía Autonómica”.

Estos comentarios recogidos en el informe, según el abogado Carles Perdiguero, “dan buena cuenta de la poca sustancia que tiene todo esto”: “Es absurdo decir que citar un comentario sobre España pueda tener un efecto agravatorio. No tienen ningún sentido”.

Isabel Elbal, abogada especializada en Derecho penal que ha llevado algunos casos como los de los raperos César Strawberry o Josep Valtònyc, sostiene que “de nuevo, vemos una vulneración del derecho fundamental de la libertad de expresión”. Elbal cree que el tuit por el que se va a juzgar a Baiges “no es una amenaza, porque de lo que habla es de cortar la cabeza a la monarquía, a la institución. El hashtag #CoronaCiao lo demuestra. Es alegórico, es un símil, yes libertad de expresión pura y dura”.

La letrada cree que el caso “merece atención y es preocupante” porque se vuelve a poner de manifiesto que España tiene un código penal “obsoleto y anacrónico en el que tiene una posición reforzada quien no tiene que tenerla, que es el rey”: “A una de las instituciones más importante del Estado se le deben poder realizar críticas y deberá poder soportarlas, incluidas las más ácidas, las más lacerantes y las más duras”.

Delito de “enaltecimiento o justificación de terrorismo”

La investigación llevada a cabo por los agentes de la Policía entre los tuits publicados por Albert Baiges también les hizo toparse con algunos hechos que “podrían constituir un delito de enaltecimiento o justificación del terrorismo”. En concreto, se refieren a dos retuits; uno de ellos al perfil de Euskal Memoria “dedicado principalmente a recordar a los fallecidos vinculados con la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA)”; y otro al perfil de Arran L’Hospitalet “en recuerdo de otro militante fallecido de la organización terrorista ETA”, en concreto de José Miguel Beñaran Ordeñana, conocido como Argala, implicado en el atentado contra Luis Carrero Blanco y asesinado por la organización terrorista de ultraderecha Batallón Vasco Español.

Según explica Perdiguero, estos hechos finalmente decayeron de la acusación, por lo que no serán juzgados por la Audiencia Nacional. “Estaría bien que pudiésemos conocer cuántos recursos se han utilizado para poner en marcha una operación en redes sociales que lo único que ha podido encontrar ha sido un tuit como el que se va a juzgar”, termina.

“Primero aluciné porque estábamos en los inicios de la pandemia, todo el mundo en casa encerrado y a mí se me citaba a declarar dependencias policiales ‘por un tema de su interés’. Enseguida até cabos y me puse en contacto con el abogado”, explica Baiges. Según afirma, “en ningún momento” le notificaron el motivo de la citación: “No tenía ni número de procedimiento ni nada. Era un papel con una  frase y mi DNI. Sospecho que, si llego a ir, me quedo allí. Me tenían ganas. Siempre he sido militante de base, vinculado a movimientos sociales y a la Izquierda Independentista y supongo que vieron una oportunidad (a su parecer) de darme un escarmiento. Porque no tiene ni pies ni cabeza esto”.