A España se la teme

“Revisa los bajos de tu coche cada vez que lo cojas, no vaya a ser que por casualidad tengas un explosivo plástico”. La profesora de catalán del instituto La Salle en Palma recibió varias amenazas después de que su nombre, su dirección, su foto y la de su familia (menores incluidos) circulase por chats y medios de extrema derecha. “Os invito a decirle a esta nazi todo que pensáis de ella”. Decían que había expulsado del colegio a varios adolescentes ‘por colgar una bandera de España’. La furia patriótica hizo el resto, y la mujer tuvo que cerrar sus redes sociales y aguantar el chaparrón. “Escoria totalitaria. Espero que la gente la salude y felicite por su actitud”. Uno de los difusores de los datos y las fotos de su familia es un conocido agitador ultraderechista con decenas de miles de seguidores en sus canales, y que fue recientemente condenado por “graves daños morales” por difundir imágenes de un político. Y ahí sigue.

Los hechos, según el propio centro, no fueron como los cuentan los propagandistas del odio. Los adolescentes habían colgado la bandera con la excusa del mundial de futbol, curiosamente, en la clase de la profesora de catalán, quien les advirtió que no estaba permitido colgar ninguna bandera los días que no hubiese partido, como el día de los hechos. Los alumnos se negaron a retirarla e increparon a la profesora, que abandonó el aula entre gritos y vítores de algunos de los alumnos, que, además, increparon a una compañera que les recriminó su actitud. Las clases se suspendieron y los protagonistas de la algarada fueron expulsados dos horas del colegio.

No es una anécdota más de adolescentes que se creen ‘políticamente incorrectos’ por desafiar a la profesora. Inmediatamente, algunos padres y madres de estos alumnos publicaron en redes el bulo. Mientras, otra madre redactó una denuncia dirigida a la inspección educativa y la noticia saltó a las redes y a los medios ultraderechistas habituales. Ellos impusieron el marco de la ‘polémica’ que lleva días danzando en varios medios: la dichosa bandera de España y sus súbditos como víctimas, y el supuesto fanatismo de una profesora que les obligó a quitarla, porque si encima enseña catalán, es sospechosa automáticamente de ser independentista.

La versión de la profesora, sin embargo, no la tuvo en cuenta ningún medio. Para qué. Todo encajaba bien: profe de catalán (indepe seguro, y roja seguramente), contra unos pobres chavales patriotas que tan solo aman a su país. Que hayan desobedecido la autoridad de la profesora y las normas del centro es lo de menos, si hay una bandera de España de por medio. Entonces, el orden y la ley les importa una mierda, así como la verdad sobre lo sucedido, y menos aún la integridad y la reputación de los docentes y del propio centro, porque la bandera de España se puede sacar donde uno quiera. Faltaría más. En el cine, bajo el agua, mientras cagas, en clase y hasta en un entierro al que nadie te ha invitado. Esto es España.

Thank you for watching

El asunto seguirá trayendo cola, y si no, ya se inventarán otro. Sucedió con los profesores del IES El Palau, de Sant Andreu de la Barca, cuyas fotos y datos personales aparecieron en varios medios por un bulo de la ultraderecha. En València ha pasado siempre, y anteayer, el candidato del PP volvió a atizar el fantasma del catalanismo para recordar que vienen elecciones. Recuerdo los pasquines de un grupo de ultraderecha contra un profesor en Meliana al que acusaban de ‘catalanista’, hace quince años. También los ataques a las librerías en valenciano, a los festivales de cine y música en valenciano y hasta contra los alumnos de la inmersión en valenciano, entre los que me incluyo, y sobre lo que escribí hace un tiempo ante un caso similar como el de Mallorca, pero por una nota del colegio escrita en valenciano.

Es el patriotismo a la vez victimista y matonista habitual de los que necesitan restregarte la bandera por la cara cada día para ver si osas decir algo o si te molesta que te la metan por cualquier orificio. Es el arma de los cobardes, que cuentan con un buen séquito de medios y propagandistas dispuestos a justificar cualquier cosa o a cubrir cualquier otra bajo los colores patrios si el sujeto a señalar es o podría ser un enemigo de España. Porque España son ellos. Y ellos quieren que temas a España y a sus símbolos, como buenos fascistas que son. No entienden otra cosa que no sea una conquista. No pretenden convencer a nadie. La bandera como arma y salvoconducto para cualquier mierda que se les ocurra. A falta de argumentos o de capacidad de convicción, dale caña al patriotismo, que activa a los botarates dispuestos a lo que haga falta por la patria.

Estos fascistas han aprendido bien la consigna: cuando tengas algún problema con alguien, aunque sea un incidente que tú mismo has provocado, di que ha sido ‘por llevar una bandera de España’. Esto captará la atención de los libelos y activistas ultrapatriotas, que ni dudarán del relato, y ayudarán incluso a enmarcar el asunto como un supuesto delito de odio por hispanofobia. Llorones ante los medios, matones desde sus medios.

El Gobierno balear condenó las amenazas y se apresuró a anunciar que instaría a la Abogacía de la comunidad autónoma a interponer una denuncia ante Fiscalía. Los diputados del Parlament Balear también condenaron las amenazas, todos menos los ultraderechistas, claro, que desde que se supo del incidente, sus hooligans participaron del linchamiento a la profesora. Como las juventudes del PP, que publicaron un tuit pidiendo que se expulsase del país a la profesora. Luego lo borraron.

Los medios que difundieron los datos de la víctima del acoso siguen estos días a la greña, mientras en el centro educativo tratan de recuperar la normalidad y salirse del foco mediático del que algunos tratan de sacar redito político. Ayer mismo, el Comité de Empresa del centro educativo La Salle Palma emitió un comunicado titulado “Tots som tu”, mostrando su apoyo rotundo a la docente y condenando los hechos, así como denunciando la falta de ética periodística de quienes se dedicaron a poner una diana sobre ella y sobre el centro. La profesora, por su parte, trata de evitar el foco y seguir con su labor, con sus clases, superando como puede el miedo tras las amenazas.

Además del apoyo del resto de docentes y de la dirección del centro, ha recibido múltiples muestras de cariño de varias organizaciones y personas a través de las redes y de varios medios, como sucedió también con los profesores del IES El Palau años atrás. Pero lo más importante, lo que no han contado quienes le pusieron la diana, es que cuando volvió al centro, fue recibida por la gran mayoría de los alumnos con un largo aplauso y múltiples muestras de cariño. Esta es la realidad en los colegios, por mucho que los goebbelianos y macarthistas se empeñen en realizar cazas de brujas cada cierto tiempo para recordarnos que a España se la teme. Allá ellos.

Columna de opinión en Público, 30 de noviembre 2022

Fer front a l’extrema dreta. Estratègies d’acció de la societat civil

Informe realitzat per Marcia Tiburi, David Bou i Miquel Ramos sobre l’extrema dreta i l’antifeixisme. Un treball per a l’escola Guillem Agulló d’ Òmnium Cultural. Es pot descarregar gratuïtament ACÍ

Ultradreta i extrema dreta: similars, però no idèntiques

Termes com ‘feixisme’ s’usen sovint per fer referència a moviments que no coincideixen ideològicament amb els totalitarismes.

SANTIO DOMMEL – DIARI DE BARCELONA, 30 DE SETEMBRE 2022

Aquests dies, quan llegim sobre l’actualitat italiana, conceptes com dreta radicalextrema dretaultradreta i feixisme es barregen. Aquests conceptes s’empren sovint per definir partits polítics, entitats i organitzacions de la dreta afins a ideologies més intolerants. Però, quina és la terminologia més adequada? Què diferencia uns termes dels altres? 

Els especialistes amb qui ha contactat el Diari de Barcelona coincideixen en el caràcter del moviment, però no amb les definicions dels conceptes. Una evidència que ens planteja que, a l’hora de tractar aquests temes, cal anar amb cura de les expressions que s’usen. 

Què diu el DIEC: ultra i extrem-a

Si ens atenem al significat que el Diccionari de la Llengua Catalana (DIEC) fa dels termes ultra i extrem/-a, veiem que no són ben bé el mateix. Entesos tots dos com a prefixos, ultra es defineix com quelcom que “va més enllà”. Emperò, extrem/-a és un prefix que marca la màxima expressió d’un element. Per tant, segons el DIEC, la ultradreta seria major que l’extrema dreta. 

Si cerquem què diu el DIEC sobre la ultradreta, trobem una especificació. La ultradreta és “l’extrema dreta que no exclou la violència per a aconseguir els seus fins”, defineix el portal web. La defensa de la violència, doncs, esdevé el baròmetre per identificar aquelles entitats d’ultradreta. L’extrema dreta, doncs, aglutinaria tant la dreta radical com la ultradreta. 

El fotoperiodista Jordi Borràs s’adhereix a aquestes definicions. “Hi ha un factor diferencial, un clar augment de la radicalització en referir-nos a la ultradreta”, explica al DdB. La ultradreta no contempla el joc democràtic i no es vol regir pels seus paràmetres. 

Un problema de traducció?

L’edició en català del llibre del politòleg neerlandès Cas Mudde, Ultradreta (2020), usa unes altres definicions. Segons aquesta publicació, la dreta radical aglutina “les ideologies que creuen que les desigualtats entre les persones són naturals i positives”, acceptant “l’essència de la democràcia però oposant-se als elements fonamentals de la democràcia liberal”. 

L’extrema dreta seria l’altra cara de la moneda i ampararia aquelles “ideologies que creuen que les desigualtats entre les persones són naturals i positives”, i rebutgen “l’essència de la democràcia”. A més a més, afegeix que la ultradreta inclou l’extrema dreta i la dreta radical. Segons Borràs, la diferència a les definicions del DIEC es deu a un problema de traducció: “L’obra confon el que en català entenem com a ultradreta amb el que Mudde defineix com a extrema dreta. Crec que es deu a un error de traducció”, apunta. 

Dins de la dreta radical, Jordi Borràs explica que “hi trobem formacions polítiques com ara Vox i el Front Nacional de Marine Le-Pen”. Assenyala, però, que, acadèmicament, “podem discernir entre la dreta radical populista i la dreta radical conservadora”. “La primera estaria exemplificada amb Marine Le-Pen i el Front Nacional; la segona amb Santiago Abascal, tot i que Vox té tints de dreta radical populista”, afegeix. 

Tipificar el que defensen

Xavier Rius Sant, periodista i autor del llibre Els ultres són aquí (2022), recomana que la nomenclatura a utilizar ha de passar més sovint per definir allò que defensa cada entitat, grup i partits polítics. “Jo no m’hi fico gaire en aquests aspectes perquè és força complex”, explica al Diari. “A aquests grups no els agrada que se’ls titlli de racistes i xenòfobs. La ultradreta no s’autoidentifica com a ultradreta, però s’ha de saber assenyalar els seus components”.

Per Rius, és millor definir-los pel que són tenint en compte “el que defensen als mítings i manifestos”, a més de “la seva acció”. Si comprenem la definició del DIEC, l’extrema dreta és la part més majúscula de la dreta política. D’altra banda, la ultradreta sobrepassa els paràmetres polítics de la democràcia. Així i tot, Rius utilitza el terme ultradreta per referir-se, també, a partits polítics com Vox. 

Una tendència a la qual se suma Miquel Ramos, fotoperiodista especialitzat en aquests moviments, qui explica a l’informe (on també hi participa Jordi Borràs) De los neocón a los neonazis (2021) els orígens de la formació política. La titlla de ser d’extrema dreta, però la comprèn dins de la ultradreta, cosa que el situaria en paral·lel amb les definicions del llibre Ultradreta. 

No són sinònims, però s’apropen molt

Norbert Bilbeny és catedràtic d’ètica de la Universitat de Barcelona. Bilbeny s’adheriria a les definicions que s’estableixen a l’edició en català d’Ultradreta, el llibre de Mudde. “Tant l’extrema dreta com la ultradreta són expressions dins de la ultradreta, però aquesta no és compacte. Hi ha una ultradreta que admet la democràcia i una altra no”, explica. 

Per Bilbeny, la ultradreta engloba extrema dreta i dreta radical. “El terme extrem el delata, està a punt de fer el pas, no hi ha res més després de l’extrem”. També diferencia “la ultradreta que admet la democràcia, però des d’un punt de vista autoritari com la d’Orban i Erdogan”, amb la que “s’hi contraposa”. 

“Llavors, la ultradreta passaria a ser extrema dreta”, indica. Encara que s’admeti d’una manera parcial, Bilbeny apunta que “no és el mateix rebutjar explícitament la democràcia; al meu entendre, aleshores, l’extrema dreta s’aproximaria al feixisme”. 

El feixisme com a exculpant de tot

El feixisme és un terme que s’usa amb regularitat en el nostre espai públic. Emperò, l’estela del feixisme a Catalunya és, segons molts dels entrevistats, ínfima o gairebé inexistent. “Jo no veig un partit de tall feixista a Catalunya”, explica Borràs. Bilbeny considera que “existeix una banalització del que s’entén com a feixisme”.

“Generalment els mitjans, quan ens referim a l’extrema dreta, ho fem amb un objecte identificat que correspon a aquest terme i paraules”, explica el catedràtic. “No és pas així quan moltes vegades denunciem un comportament o grup com a feixistes, que també pot passar quan banalitzem el racisme, altres conductes o ideologies que coincideixen amb fets històrics”, assenyala.

“Quan parlem de feixisme hem d’entendre que té un component totalitari, concentrant el poder omnímode en l’estat per damunt de la societat i els seus individus que passen a ser dominats totalment per aquest”, explica. “El feixisme només comprèn l’estat, l’individu és reconegut en tant que és membre de l’estat, res més”. Afegeix:  “Partits i entitats de l’extrema dreta i la ultradreta a vegades diuen ser defensores de la democràcia com Vox, que li fa la gara-gara”. 

Una nomenclatura complexa

Com veiem, es presenten dos pols, no del tot oposats, però sí diferenciats a l’hora de referir-se a entitats i organitzacions radicals de la dreta política. Ja que el Diari de Barcelona s’escriu en català i el DIEC és una institució reconeguda i oficial de la cultura nostrada, trobem pertinent adherir-nos a la definició que estableix el Diccionari.

L’extrema dreta nostrada: radiografia de l’extrema dreta independentista

La Diada serveix d’aparador per a entitats i formacions d’extrema dreta per exhibir-se sota l’ampar de proclames independentistes.

Santi Dommel – Diari de Barcelona 30 de setembre de 2022.

Una nena petita mirava perplexa com -qui semblava ser la seva mare- cridava als quatre vents: “Catalunya Catalana!”. La quarantena de persones que acompanyaven la familia a l’ofrena floral celebrada l’11 de setembre, van entonar el Cant dels Segadors. Ja per connivència ideològica o bé per ignorància, una onada d’aplaudiments va acompanyar la consigna. Mentrestant, la nena somreia amb innocència. 

No semblava entendre gaire bé el significat de les escridassades, però el somriure de complaença que li dedicava la seva mare va semblar tranquil·litzar-la. Es tractava d’un manifestació del Moviment Identitari Català (MIC), juntament amb Renaixença Nacional Catalana, entitats considerades d’extrema dreta pels seus postulats.


El MIC és una entitat que, tot i haver negat ser d’extrema dreta, advoca per la independència d’una ‘Catalunya Catalana’ on “les ajudes socials siguin per als catalans”. Juntament amb Renaixença, exhibeix el número ‘33’ a les seves banderes per referir-se a la tercera lletra de l’abecedari, la C, que es refereix al seu lema: ‘Catalunya Catalana’. Una simbologia que també empren moviments neonazis, que utilitzen el número ‘88’, tot aprofitant la posició de la lletra h a l’abecedari per evocar el lema ‘Heil Hitler’.

La imatge va recórrer les xarxes socials i mitjans van vincular l’extrema dreta amb l’independentisme. Segons expressa al Diari de Barcelona el fotoperiodista i autor de llibres com Tots els colors del negre (Ara llibres, 2022), Jordi Borràs, que ha assistit a l’ofrena des de fa anys, “l’acte es va sobredimensionar”. Especialitzat en extrema dreta, afirma que en realitat, “l’extrema dreta independentista és molt minoritària”. Perquè sovint, explica, l’extrema dreta genera molt soroll, però poca substància política. “Si la busques, no la trobaràs, perquè fan propaganda i ja està”. 

Què va passar exactament

En relació a l’ofrena floral, Jordi Borràs és molt crític amb la repercussió mediàtica que va tenir a la Diada l’extrema dreta independentista. “L’ofrena floral a Rafael Casanova és un acte en decadència des de fa anys. El MIC surt a la cua final de l’ofrena, quan ja han sortit els partits grans, les associacions, els castellers, els geganters…”, assenyala. 
En anteriors edicions organitzacions com Arran havien fet front a l’extrema dreta independentista. “Aquest cop l’esquerra independentista no els va aturar perquè no hi eren, fa anys i anys que no hi assisteix. No és que no es volgués aturar, és que no hi eren”. “Jo diria que aquest any hi havia menys persones que l’any passat”, afirma. 
Considera que la gent que aplaudia el MIC ho feia perquè “no tenen ni idea de qui són, la majoria de vegades veuen banderes i estelades”, emfatitzant que la quarantena de persones que hi havia “eren tots els membres del MIC que hi ha”. “És una entitat marginal”, sentencia.  

La terminologia a utilitzar

En l’àmbit terminològic, el DdB va abordar recentment la problemàtica a l’hora d’utilitzar termes com “ultradreta” i “extrema dreta”. Aquest mitjà s’atendrà a les definicions que estableix el DIEC de l’ultradreta, compresa aquesta com “l’extrema dreta que contempla la violència per assolir els seus fins”. 
Aquest mitjà s’atendrà a la definició dels prefix “ultra” i “extrem” que estableix el DIEC. L’extrema dreta toleraria el joc democràtic, però, tot i presentar discrepàncies amb la democràcia liberal, participaria del joc polític. L’ultradreta, en canvi, podem considerar que, en alguns casos, podria arribar a flirtejar amb ideologies totalitàries. 
La dreta radical, per altra banda, s’atendria als paràmetres de la democràcia, però “s’oposen als elements fonamentals de la democràcia liberal”, tal com ho defineix Cas Mudde a Ultradreta (Saldonar, 2021).

Quan la ficció supera la realitat

Tot i emfatitzar què va ocórrer a l’ofrena floral, Borràs assegura que “els independentistes no estan vacunats contra l’extrema dreta”. Afirma que el passat històric de l’independentisme fa complicat que proliferin aquestes idees d’extrema dreta ja que “en general, és anar contra natura”. “Existeixen, però és important no sobredimensionar-los”, destaca.

Borràs considera que “hi ha hagut un interès en sobredimensionar l’extrema dreta independentista que “és marginal i molt minoritària, a diferència de Vox que té 11 diputats al Parlament de Catalunya”. “Ens hem de preocupar i ocupar de l’extrema independentista, però en la mesura justa”, i el sobta que, ara, “comencin a aparèixer periodistes preocupadíssims per aquest tema, no ho dic per tu, però on eren fa cinc anys?”. “Molt sovint es donen massa mesura a entitats com aquests grups”, apunta, però “estem parlant d’uns sectors marginals de l’independentisme que no són nous, hi han estat sempre”.

“Crec que es vol relacionar l’independentisme amb l’extrema dreta”, explica el fotoperiodista. “El nacionalisme espanyol s’ha manifestat molt de la mà de l’extrema dreta des de fa molts anys”. Indica que l’espanyolisme no s’entén sense l’extrema dreta i recorda que “a cada manifestació espanyolista t’hi trobes fatxes a punta pala”. “Això amb l’independentisme no passa”, conclou.

A més, l’impacte electoral dels sectors de l’extrema dreta independentista no s’ha materialitzat en un electorat contundent. “Som Catalans, per exemple, va rebre 56 vots a les eleccions de Vic de 2015”, explica Xavier Rius Sant, periodista i autor de Els ultres són aquí (Pòrtic, 2021). Entitats com aquesta, Aliança Catalana i el MIC, explica Rius, són “opcions polítiques que no van enlloc”.

Com operen 

Miquel Ramos, periodista i investigador especialitzat en extrema dreta, aprofundeix en els mecanismes que empra l’extrema dreta per fer arribar el seu missatge. Les xarxes socials “són un lloc fàcil on prospera la desinformació. Ara, l’extrema dreta té més mitjans que abans per manifestar-se”, explica Miquel Ramos. 

“Les xarxes socials no tenen filtre. Pots fer proclames i emanar la teva ideologia i teories conspiranoiques des de l’anonimat”. Aclareix que “no tot el que diuen apela a la desinformació i els sentiments”, però que les xarxes no tinguin regulador “li ve molt bé a l’extrema dreta”, apunta Ramos.

“No és bo promocionar-los, però tampoc banalitzar-los. En comparació amb l’extrema dreta espanyola, la independentista són grups molt residuals i no compten amb una cohesió concreta”. “L’extrema dreta apel·la a tota la societat, s’aprofiten del malestar de la gent”, indica. 

“Jo crec que la inestabilitat política a l’independentisme ajuda a fer que aquests grups no se’ls hi faci tant de front”, i considera que l’independentisme “ajuda a camuflar els seus discursos que, poc a poc, van inserint el seu ideari xenòfob i antimigratori en la societat”. 

Miquel Ramos va participar en la publicació de l’informe De los neocón a los neonazis (2021), on analitzava la irrupció de Vox en l’aparador electoral espanyol. Reconeix que l’únic element diferenciador de la ultradreta catalana i espanyolista, rau en el nacionalisme que defensen. “La resta son les mateixes consignes“, afirma. 

“Un cop vaig fer la prova traduint el discurs de Vox i el vaig penjar perquè la gent de l’independentisme hi reacciones. Hi havia gent que estava molt a favor del que es deia. Després quan els hi vaig dir que era de Vox doncs es tiraven enrere”, sentencia.

Xavier Rius Sant ha tractat l’extrema dreta d’aprop i explica que hi ha una línia molt permeable entre les formacions d’extrema dreta espanyolistes i independentistes. Recorda el cas d’Ester Gallego, exmembre del PxC a Vic i que actualment és la portaveu del partit Som Catalans. “Hi ha una foto que està ella amb el Ignasi ‘Nacho’ Mulleras, que és el número dos de Vox a Girona”, explica. 

Ho corrobora Jordi Borràs: “On milita aquesta gent no obeeix tant als seus sentiments nacionals sino a altres interessos com pot ser la islamofòbia”.  “Un cas evident és el de Enric Ravello que surt orgànicament de PxC, un partit d’extrema dreta i més espanyolista que ‘Manolo el del Bombo’ per fundar Som Catalans, un partit independentista”, explica. “Que siguin independentistes està per demostrar, perquè portar una estelada no et converteix en independentista de la nit al dia”. 

També ha ocorregut en el món del futbol. Rius comenta el cas de “l’última reencarnació estroncada dels Boixos Nois on hi havia gent que era d’Ultrasur”. “Com pot ser que gent d’Ultrasur, que són els hooligans del Madrid, estiguin a Boixos, que són els ultres del Barça?”. Conclou que el més important per aquests grups en concret, al final, és la “borroka”. 

“Afortunadament amb l’independentisme no han arrelat gens entitats d’extrema dreta perquè el sentiment xenòfob no és fort”, indica i afegeix que “les lluites cainites de la ultradreta espanyolista i falangista, es repeteixen en l’extrema dreta independentista”. Apunta que aquesta és la principal raó per la qual fer una enciclopèdia de l’extrema dreta és impossible. “No acabaríem mai!”.

La tensió social i política, alenta l’aparició i el triomf de formacions d’extrema dreta. “Tot depèn dels contextos”, assenyala Rius. “Els atemptats de Barcelona i els nois de Ripoll van assentar el discurs aquell de ‘els hi hem donat tot’, ‘pagàvem activitats extraescolars’… Llavors l’escenari era propici per difondre discursos d’odi i apel·lar a una unitat de l’extremisme”. “L’extrema dreta necessita d’un escenari propici per desenvolupar-se”, sentencia.

Noves realitats polítiques forjen nous enemics per a l’extrema dreta. Jordi Borràs explica que bona part de l’extrema dreta actual ja no es que sigui antisemita, sino que molta gent es declara amiga d’Israel. El context polític i social ha canviat, no és el mateix ara que fa vuitanta anys”, assenyala. Els mecanismes d’odi respecte cultures, nacions i religions són els mateixos, però els enemics uns altres. 

“L’extrema dreta és especialista en victimitzar-se i en presentar-se com si no fossin polítics. Però ho són i fan política”, interpreta Borràs. L’antipolítica i el populisme són estratègies que sovint s’entenen per ser exclusives de l’extrema dreta, però no és així. “El populisme pot ser d’esquerres, de dretes, pseudoliberal. El populisme és una estratègia política que molta gent confon i pot tenir a veure amb l’extrema dreta. Pot ser un populista d’esquerres com Pablo Iglesias”, explica. 

Els pilars ideològics de l’extrema dreta

“Hi ha factors comuns: el nativisme, l’autoritarisme i el populisme”, indica el catedràtic d’ètica de la UB, Norbert Bilbeny. “El primer rau en l’origen de les persones. El principal signe de l’extrema dreta és la islamofòbia, la por irracional a l’islam”. Tot i així, el nativisme també esdevé un tret característic de l’extrema dreta. Ho podem veure amb formacions com Vox, en l’àmbit nacional, i Aliança Catalana, en l’aparador català.

“L’autoritarisme advoca per la reivindicació del lideratge (sovint únic), tots els altres han d’obeir el líder que, en l’ultradreta i els totalitarismes, esdevé el: führer, el cabdill…”, indica. A més, l’autoritarisme també “té un enfocament punitiu de les conductes i els comportaments polítics que no s’adhereixen a la norma que estableix”. “Castigues amb contundència a qui no pensa com tu”, en definitiva. 

Per últim trobem el populisme com un dels signes principals de l’extrema dreta. “El populisme facilita de seguida la retòrica excloent”, apunta Bilbeny. “El concepte i categoria política de poble ajuda a mantenir i arreplegar. Vox parla de la ‘España Viva’”, i considera que “a Catalunya tenim qui usa el terme ‘botiflers’. El populisme entén que hi ha gent que no compren el seu poble, que no són com ells”. A partir d’aquí, afirma Bilbeny, “tota la resta es desgrana d’aquests tres aspectes”.

Jordi Borràs insisteix, però, que l’ús de la paraula botifler no implica que tothom s’identifiqui ideològicament amb l’extrema dreta, el que passa es que la beneficia. Assegura que “el concepte botifler té segles i sosté que els catalans lluiten pels interessos de catalunya”. “Però és molt polèmic, perquè és una de les benzines que fa servir l’extrema dreta arreu del món”.

Entitats d’extrema dreta independentistes

Per indexar les formacions d’extrema dreta i ultradreta independentistes ha calgut partir d’una base. La Diada permet veure quines han estat les principals formacions i entitats d’extrema dreta independentistes que s’han manifestat i exhibit. Així i tot, hem d’introduir entitats que no es presenten com a independentistes, però que defensen postures semblants a aquestes formacions. Aquí, doncs, trobareu un compendi de les principals entitats que van exhibir les seves consignes l’onze de setembre: 

  • Aliança Catalana (AC)

Liderada per l’exregidora de Ripoll del Front Nacional de Catalunya, Sílvia Orriols. Va ser legalitzada a finals de juliol del 2020, Orriols es va escindir perquè “no volia moderar-se amb el tema immigració”, explica Xavier Rius. “Això va passar arran dels nois de Ripoll, els atemptats de Barcelona, a més a més que estava en contra dels refugiats”. 

Jordi Borràs titlla l’AC de pertànyer al sector de la dreta radical. L’octubre de 2020, Orriols explicava les directrius del partit: “Hem d’intentar salvar, no només Ripoll sinó tot Catalunya, d’aquest focus d’inseguretat, d’aquest descontrol migratori i de l’islamisme radical que cada cop afecta més a la nostra vida quotidiana”. 
La incidència en la immigració és una de les senyes d’identitat d’AC. Al seu portal web, trobem consignes que diuen voler “promoure aquelles polítiques immigratòries que beneficiïn els ciutadans de Catalunya, no els estrangers”. La islamofòbia és, sense cap mena de dubte, l’eix neuràlgic del discurs de l’entitat: 

A més a més, Orriols va protagonitzar recentment la difusió d’una notícia falsa al titllar un acte feminista de ser “islamista”. Aquest carregava contra l’ús dels vels i l’organitzaven l’Associació Veïnal de Sant Antoni, Indian Culture Centre, Dones de Bangladesh, Mujeres Pa’*lante i ACESOP (Associació Cultural Educativa i Social Operativa de dones Pakistanesos). Comptaven amb el suport de l’Ajuntament de Barcelona. 

Front Nacional de Catalunya (FNC)

El Front Nacional de Catalunya (FNC) va ser una organització creada a París el 1940. “El Front Nacional de Catalunya original era un partit antifranquista i independentista que va col·laborar amb els aliats durant la segona guerra mundial”, explica Jordi Borràs. L’any 1990 es va dissoldre formalment després que els seus membres s’acabessin d’adherir a ERC. 

Aleshores, els militants de l’entitat van acordar “per respecte a la història i la militància de l’organització extinta“, no tornar a utilitzar les sigles del Front, segons explica Borràs a l’informe De los neocón a los neonazis. Però el 1999, Jordi Casacuberta, Xavier Andreu i Ventura Niubò, “a esquenes dels dels militants històrics van inscriure la formació al registre de partits de l’estat, usurpant, així, les sigles del FNC”. Jordi Casacuberta segueix sent el seu secretari general. 

La formació, en l’actualitat, s’identificaria “en l’entorn de la dreta radical populista”, segons explica Borràs al cinquè capítol de l’informe De los neonazis a los neocón. Una tendència característica “del Front Nacional de Marine Le-Pen i Vox”. Per Borràs, “l’activisme desplegat en les xarxes socials pels militants i simpatitzants del FNC ha contribuït a sobredimensionar un espai polític en procés de vertebració i amb una militància escassa”. 

Borràs explica que els “usurpadors del FNC aposten per un ferm control dels fluxos migratoris de biaix classista”, anunciant al seu decàleg que “l’immigrant ha de ser qualificat, venir amb un contracte de treball i un mínim de recursos”. “També contraposa els drets de la dona amb l’islam i tatxa al feminisme de ‘ideologia de gènere’”, explica a l’informe. 

Albert Pont, empresari i director del Cercle Català de Negocis, va encapçalar la llista del FNC a Barcelona el 2021, juntament, amb Jaume Nolla (periodista i locutor que interpreta el Senyor Marcel·lí a Rac1). Ho explicava en Roger Palà. El Diari de Barcelona ha intentat confirmar si Pont i Nolla es tornaran a presentar com a caps de llista per el FNC, però no ha rebut cap resposta.

Sílvia Orriols es va escindir al març del 2020 del FNC perquè “la cúpula del partit li va demanar que afluixes pel tema refugiats”, assenyala Rius al seu blog. “En canvi, a les llistes del Parlament del FNC a les eleccions del 14 de febrer del 2021, s’hi van presentar gent del MIC i Renaixença, entitats més radicals”, assenyala, grups “més ‘cap rapats’ i ‘descerebrats’”. 

  • Renaixença Nacional Catalana (RNC)

“Des de l’entorn del MIC, es va anunciar el gener de 2019 la creació d’una marca electoral anomenada Renaixença Nacional Catalana”, explica el fotoperiodista Jordi Borràs. Els seus creadors figuren com a “secretariat general” i són tres membres del MIC: David Lloret Mayor, Oriol Edo Cruces i Montserrat Fontanet Claramunt. “Van formar part de la candidatura del FNC pel 14 de Febrer”, explica Xavier Rius. 

Sota el lema “El partit dels patriotes”, l’entitat està conformada per “alguns grups de patriotes” que s’han anat “reunint i coneixent al llarg dels anys”, tal i com expliquen a les seves bases polítiques. Asseguren ser gent de diverses procedències socioeconòmiques: “Empresaris, autònoms, obrers, botiguers”. Figuren com a membres del secretariat al registre oficial de partits: David Lloret Mayor, Oriol Edo Cruces i Montserrat Fontanet Claramunt. 

Banderes del MIC i Renaixença – Imatge extreta del web de Renaixença – Imatge extreta del web de Renaixença Nacional Catalana

Advoquen per una “Catalunya Catalana”, emprant un discurs xenòfob que es refrenda per frases com: “El dia que toqui menjar porc setmanalment a l’escola i l’alumne, per un tema religiós, no el vulgui, s’haurà de portar de casa el seu propi menjar amb una carmanyola”. 

L’antipolítica és una de les signes d’identitat de RNC. Al seu manifest apel·len a que “vista la ineptitud, la deixadesa, la falsedat i la traïdoria dels nostres polítics ens veiem obligats a fer un pas endavant“. 

“Es mostren com els salvadors de catalunya”, explica Jordi Borràs. Un element que extrapola a la resta de formacions d’extrema dreta. “El ‘Recuperem Catalunya’ de Ignacio Garriga i tota una serie de missatges, es basen en la idealització d’un passat inexistent”.

  • Som Catalans (SOM)

Nascuda el 2014 arran d’una escissió “d’uns pocs membres de Plataforma per Catalunya que rebutjaven l’espanyolisme de l’entitat”, Som Catalans és una formació política que s’autodefineix per ser “identitària i independentista, tenint els Països Catalans com a referent geogràfic nacional”, explica Jordi Borràs. Van ser presents a l’ofrena floral a Rafael Casanova a la Diada d’enguany.

El seu fundador és Enric Ravello, exresponsable de relacions internacionals de l’extinta Plataforma per Catalunya. “Es va dissoldre el 2019 i va suggerir als seus militants que s’afiliessin a Vox”, apunta Xavier Rius. “Ravello, també era exmembre del Cercle Espanyol Amics d’Europa (CEDADE), una organització que feia difusió i propaganda neonazi i europeista”. 

Juntament amb Ester Gallego, també de PxC, van presentar-se a les eleccions municipals per Vic el 2015 on van treure 56 regidors. Rius i Borràs apunten un element rellevant d’aquesta entitat: l’ajuda exterior. Gràcies als contactes que Enric Ravello va fer a PxC, explica Jordi Borràs, “Som Catalans manté relacions fluides amb organitzacions com el VB i la Lliga de Salvini”. Filip Dewinter, el líder del Vlaams Belang i diputat flamenc, va assistir, juntament amb altres membres de partits d’extrema dreta europeus, a l’acte d’inauguració del partit, a l’abril del 2015. 

D’esquerra a dreta: Enric Ravello i Ester Gallego, ex membres de PxC i en l’actualitat dirigents de Som Catalans amb Filip Dewinter, diputat flamenc i líder del Vlans Belaang – Extreta del blog de Xavier Rius Sant

  •  Moviment Identitari Català (MIC)

“El MIC és una entitat d’extrema dreta independentista que comença la seva activitat el 2015 i es constitueix com associació sense ànim de lucre el 2017”, anuncia Jordi Borràs al cinquè capítol de l’informe De los neocón a los neonazis. “Podríem discutir si és una entitat d’extrema dreta o d’ultradreta”, però ressalta que “legalment, està constituïda com a associació cultural”. 

Ideològicament, defensen els principis d’una “Catalunya Catalana”, a més de “Catalunya catalana, ni espanyola ni musulmana”, on “totes les ajudes socials siguin pels catalans”, advocant per un control ferm de la immigració. Compta en les seves files amb Xavier Andreu, ex-membre de CEDADE. “Andreu va publicar a la revista nazi CEDADE, un article on defensava que el nacionalsocialisme era regionalisme”, diu Rius Sant. En aquest sentenciava que “amb la mort dels estats d’Europa, naixerà una Europa de nacions”. 

Article de Xavier Andreu a la revista CEDADE, n. 147. Gener de 1987 – Extret del Blog de Xavier Rius Sant

“Està basada en l’identitarisme francès, més nativista”, un moviment que defineix com “una reconversió de la nova dreta francesa, que va nèxier a finals dels anys 60”. “Fan una revisió del racisme biologista clàssic, el qual abracen, i, en general, defensen teories conspiranoiques com la de la substitució on creuen que hi ha un complot mundial per suplantar la població blanca d’Europa a Occident”

La simbologia del MIC passa per l’exhibició d’un au fènix negre amb l’escut de Sant Jordi i la senyera al darrere. Abans, però, “feia servir el mateix emblema que el moviment identitari, els renovadors de l’ultradreta europea, que és la lambda”, incideix Borràs. El MIC té tints d’ultradreta i l’ús del número 33 per referir-se al lema “Catalunya Catalana”.

Una crisi de valors democràtics?

“Hi ha símptomes d’una crisi de valors democràtics”. Són paraules de Norbert Bilbeny qui insisteix que ja va ser detectada als anys 80 per la mateixa dreta, catalana i catalanista. Explica com va apuntar que el primer cop que ho va escoltar provenia de gent de Convergència Democràtica, juntament amb parlamentaris europeus. “Van començar a apuntar el que creixia a Europa i al mateix Parlament Europeu, on s’estava posant en perill el liberalisme i pujant el populisme”. 

Bilbeny considera que la societat s’està introduïnt en els mecanismes discursius de l’extrema dreta. “Recordem l’espot electoral de CiU, on apareixia Artur Mas sota el lema: El triomf d’un poble”. “És un llenguatge que posa els pèls de punta. Remmemora el documental de Leni Riefenstahl, cineasta del règim nazi, que va publicar el 1935: El triomf de la voluntat”, recorda. El documental propagandístic emprava tècniques revolucionàries de filmació per mostrar, en definitiva, la mort de l’individu i l’empoderament de la massa. 

Cloenda

El Moviment Identitari Català, Aliança Catalana, Som Catalans, Renaixença i la formació que va usurpar les sigles del FNC, van sortir als carrers a la Diada d’enguany. Exhibint símbols i propaganda pròpia de l’extrema dreta, la participació d’aquestes formacions, va fer ressò a les xarxes socials i els mitjans d’arreu del país

L’escena dels aplaudiments al MIC i Renaixença ha fet creure que l’independentisme està normalitzant la presència d’una ideologia, sovint, entesa com a antidemocràtica. Res més lluny de la realitat, aquestes formacions representen una ínfima part del moviment sobiranista. 

Però, que la mostra d’aquestes formacions sigui petita, no indica que s’hagin de menysprear. Cal exposar-les en la seva mesura. La presència d’aquestes formacions a Catalunya no és una casualitat. Coincideix amb l’auge de l’extrema dreta a Europa. Com tot, el context ajuda a comprendre una galaxia d’entitats que tenen com a nexe comú una ideologia excloient, sovint xenòfoba i racista.

La “quarta onada”, terme que empra Cas Mudde a Ultradreta, ha prés poder, recentment, a Itàlia. Ja és a les nostres costes, però tot i lluïr la senyera, l’onatge que genera no és una amenaça per als banyistes.

El periodista activista

Jordi salía de trabajar cuando un hombre se le acercó y la emprendió a golpes contra él al grito de Viva Franco y Viva España. Le partió la nariz y si no llega a ser por varios transeúntes, la paliza continua. Llamaron a la policía a gritos, pero el agresor los advirtió: la Policía soy yo. Se trataba de un inspector de la Brigada de Información del CNP que sabía bien quién era Jordi. Jordi Borràs, el fotoperiodista catalán que llevaba años retratando a la extrema derecha y cuya cabeza era un trofeo para los fascistas, que llegaron incluso a señalar y visitar su domicilio familiar.

Iván, el policía, fue condenado el pasado mes de enero a un año de cárcel por un delito de lesiones con la agravante de discriminación por motivos ideológicos, pero nunca dejó de trabajar. Ni tampoco entrará en prisión. Ayer se conoció que sería apartado del Cuerpo, pero tan solo un año. La sanción mínima. Unas vacaciones por partirle la cara a un periodista porque eres un fascista y tu víctima, un rojo separatista. Relájate, Iván, que representas la Ley, al Estado, y no se puede ir así tan pancho, hombre. Estas cosas se hacen bien. Ale, tómate un descanso y luego, a seguir sirviendo y protegiendo a la ciudadanía. El agente seguirá siendo un servidor público. Jordi, como tantos y tantas periodistas, seguirá considerado por muchos como un ‘periodista activista’.

La actualidad nos trajo otra noticia curiosa este mismo día. Un medio publicaba los datos personales y los antecedentes policiales (esos que solo conoce la Policía, porque no implican condena) de una de las personas que comunicó a la Delegación del Gobierno la manifestación contra la OTAN en Madrid. No es la primera vez que un medio reproduce una información policial a medida, exponiendo a alguien y salpicando a alguna organización política, con el objetivo de crear alarma social, señalar a alguien por su ideología, causar miedo entre sus afines y meter en el ajo a quien se quiera destruir, normalmente, partidos u organizaciones de izquierdas. Porque la información sobre esta comunicación solo la tienen la Delegación del Gobierno y la Policía. Esto mismo sucedió cuando la ultraderecha provocó los disturbios durante un mitin en Vallecas. Varios medios sacaron hasta la talla de calzoncillos de los que salían en primera línea durante las cargas policiales. Esta información, que solo podría ser distribuida directamente desde un despacho de la Policía o de la Delegación del Gobierno, solo necesitaba la firma de un tonto útil. De un periodista activista. Activista del sistema, que es el peor activismo del que puede presumir un supuesto profesional de la información.

Thank you for watching

No ha sido la única noticia de estos últimos días que ejemplifica a la perfección el problema que existe en el Ministerio del Interior y en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, esté quien esté en la Moncloa y en el Consejo de Ministros. La pasada semana, varios científicos y activistas miembros de Rebelión Científica y de Extinction Rebellion fueron detenidos por la Brigada Antiterrorista de la Policía. Se les acusaba de un delito contra las Instituciones del Estado por protestar ante el Congreso y lanzar agua con remolacha. Esto solo se entiende cuando lo que pretenden es causar miedo y criminalizar a quien proteste. Nada nuevo, por desgracia, pero aquí nadie da explicaciones ni se rasga las vestiduras. Hay carta blanca. Y si hablan de ‘extrema izquierda’ o ‘separatistas’, ya ni te cuento.

Mucho se ha hablado de la cloaca policial que trataba de hundir a Podemos, a los independentistas o simplemente a rivales políticos. Pero siempre ha existido una enorme y apestosa cloaca contra los movimientos sociales que no tiene ni siquiera la decencia de esconderse. Lo vimos recientemente con el policía infiltrado en un sindicato de estudiantes y un colectivo de barrio que paraba desahucios en Barcelona. Marc, como se hacía llamar, fue destapado por la Directa y denunciado por sus víctimas. Él mismo publicó a los pocos días una foto en sus redes descansando en su piscina presumiendo de la hazaña y riéndose de todos.

A esta cloaca eterna, que permanece gobierne quien gobierne, no le hace falta esconderse. Se cree y se sabe impune. Por eso el poli Iván le dio la paliza al fotoperiodista, porque sabía que mantendría el puesto. Por eso el poli Marc se fotografía tranquilo en su piscina. Y por eso el periodista que firma lo que le pasa el poli de turno, firma con su nombre la pieza. Si de verdad a aquellos a los que vigilan, señalan y criminalizan fuesen peligrosos para la seguridad, nada de esto sería así. Son peligrosos, pero para su relato, para sus consensos, y eso a veces es mucho más preocupante para el poder que un contenedor ardiendo.

La noticia que ponía en la diana a los que comunicaron la manifestación contra la OTAN es el peor periodismo activista posible, insisto. El periodismo que no molesta al poder, sino que le es útil, es propaganda, no periodismo. De la misma calaña que el que reivindicó el ex director de El País, Antonio Caño, ayer mismo en su cuenta de Twitter: “Hace cuatro años intentamos evitar desde El País el pacto de Sánchez con populistas y separatistas porque creíamos que eso era malo para la izquierda y para España”. Pues eso.

Miquel Ramos. Público, 22 de juny 2022