Entrevista (À Punt Notícies): Els discursos d’odi precedeixen els delictes d’odi.

Una pallissa a València per un grup que llançava proclames nazis, una agressió múltiple a Alacant a un homosexual, un funeral amb simbologia feixista a Algemesí… Les notícies del matí ha entrevistat el periodista expert en anàlisi i investigació dels discursos d’odi, Miquel Ramos, per a valorar el degoteig d’accions violentes i ultres que s’han registrat en els últims dies a la Comunitat Valenciana.

Ramos veu una connexió directa entre algunes d’aquestes accions i la normalització d’alguns discursos de l’extrema dreta des de la irrupció de Vox en les institucions polítiques. “Hi ha gent que considera que eixos discursos legitimen les seues accions contra aquests col·lectius”, ha dit en referència les persones immigrants o homosexuals”. I hi afegeix, “és el que sempre advertim, que els discursos d’odi precedeixen als delictes d’odi.”

“El que ha aconseguit Vox és normalitzar un discurs que anaven fent els grups d’extrema dreta convencional, però que no tenia altaveu institucional i mediàtic”, ha explicat el periodista, que entén que amb la difusió de les idees de Vox “com una opinió legítima més” hi ha grups que beuen d’aquesta normalització dels discursos d’odi i se senten legitimitats.”

“El que manifesta Vox no se’n va gens d’algunes de les propostes de grupuscles neofeixistes marginals”, adverteix. Amb tot, Miquel Ramos no creu que hi haja més agressions per motius d’odi a la Comunitat Valenciana, que assegura ha viscut “èpoques molt fosques”, sinó que s’hi veuen més per la major consciència social i de mecanismes per a fer-los públics i denunciar-los. En opinió de l’expert en delictes d’odi “el problema no hi és tant en les agressions, com en la impunitat perquè moltes denúncies queden en no-res quan arriben als jutjats.

Critica que, en absència de consens a la judicatura, els processos “depenen de la interpretació subjectiva del jutge de torn”, com ha passat en l’arxivament del cartell electoral de Vox contra els MENA a Madrid. I denuncia la doble vara de mesurar que s’hi aplica, que investiga per delicte d’odi les proclames contra la monarquia fetes a Elda, però que deixa sense investigar les manifestacions i simbologia feixista que es va exhibir en la manifestació a València del passat dissabte que va convocar la formació d’ultradreta España 2000.

Ramos no ha volgut connectar aquesta concentració amb l’agressió múltiple a un jove hores després en les proximitats de la seu de la formació d’extrema dreta, una pallissa durant la qual els testimonis asseguren haver escoltat proclames nazis. El periodista ha explicat que la víctima no té cap vinculació política i va ser agredida sense motiu, per la qual cosa ha instat a esperar la investigació policial abans d’establir cap relació entre les dues situacions.

L’expert en delictes d’odi ha advertit que la legislació impedeix evitar l’exhibició de simbologia ultra o les proclames feixistes, a diferència del que passa en països com Alemanya. Tanmateix ha explicat que la delegació del govern sí que té marge per a minimitzar els problemes d’orde públic que puguen comportar, canviant-les d’ubicació o establint un protocol de seguretat més rotund.

Un joven denuncia la agresión de un grupo de neonazis en València

Los gritos de varios vecinos ahuyentaron a los agresores, que, tras patear a la víctima, se marcharon al grito nazi de Sieg Heil. La víctima, de 20 años, dice que denunciará la agresión ante la Fiscalía de Delitos de Odio.

Miquel Ramos – La Marea – 2 de maig 2021

Un grupo de más de una veintena de neonazis desfilaba anoche por la calle Serpis de Valencia poco antes del toque de queda. Desde lejos se les oía gritar y cantar “¿Donde están los antifascistas?” y “¡Esta es la juventud de España!”. Varios vecinos se asomaron al balcón al oír el revuelo. Mientras, un grupo de jóvenes se despedía tras pasar un rato en un parking adyacente, ajenos a la escena. Uno de ellos gritó algo a sus amigos, justo cuando los neonazis pasaban por la acera a pocos metros. Al oírle, se le acercaron y le espetaron: “¿Qué has dicho?”

El joven, de 20 años, les contestó que estaba hablando con sus amigos. No le dio tiempo a más, asegura a lamarea.com. Uno de los neonazis le dio un puñetazo en la cara y lo dejó casi noqueado en el suelo. El resto se abalanzó sobre la víctima dándole patadas en la cabeza y por todo el cuerpo, mientras el joven se cubría el rostro. En la paliza participaron más de una decena de personas, que se turnaban para golpearle.

neonazis en valencia

Varios vecinos que habían oído alboroto desde sus casas se asomaron al balcón e increparon a los agresores, pidiéndoles que dejasen de golpear al joven. Finalmente, salieron huyendo mientras coreaban consignas nazis como Sieg Heil y amenazaban a los vecinos que recriminaban su actitud y grababan la escena con sus teléfonos móviles desde los balcones, según declaran varios testigos.

Poco después de la agresión, y cuando ya habían huido los neonazis, un hombre de más de 50 años que iba con ellos se acercó a la víctima, que yacía en el suelo en estado de shock, y le mostró una navaja. «¿Quieres que te la clave?», le dijo. Según explica el joven, en ese momento rompió a llorar absolutamente aterrorizado. El hombre fue recriminado por los amigos de la víctima, a quienes también mostró la navaja. Al saber que la Policía Nacional estaba a punto de llegar les aseguró que en realidad no pensaba usarla. 

La víctima dice que denunciará la agresión ante la Fiscalía de Delitos de Odio.

Manifestación del partido España 2000

Los hechos ocurrieron a escasos metros de la sede del partido neofascista España2000, que esa misma tarde había convocado una manifestación en el centro histórico de Valencia en la que participaron menos de un centenar de personas. Algunos de los asistentes exhibieron simbología nazi y falangista, y terminaron brazo en alto bajo las emblemáticas Torres de Serranos.

Grupos antifascistas se habían convocado a poca distancia del final de la marcha ultraderechista. La policía tomó el centro de la ciudad y encapsuló a los participantes de esta marcha, que protestaba contra el acto autorizado por la Delegación del Gobierno. Los agentes impidieron que se acercaran a los ultras e identificando a varios de ellos. 

El pasado 12 de octubre, España 2000 convocó otra marcha en el barrio de Benimaclet, un tradicional feudo de los movimientos sociales de izquierdas de la ciudad. El acto obtuvo también una amplia respuesta por parte de los vecinos, que lograron reunir a más de un millar de personas contra la marcha ultra. De nuevo, la policía tomó el barrio y escoltó a los ultraderechistas ante los abucheos de los vecinos. Dos antifascistas fueron detenidos tras registrarse un encontronazo con un grupo de neonazis poco antes de la protesta. 

La Conselleria de Qualitat Democràtica anunció días después que propondrían para sanción a los manifestantes que habían exhibido banderas franquistas, de acuerdo con la la Ley 14/2017 de Memoria Democrática y para la Convivencia de la Comunitat Valenciana. Ayer, en la marcha de España2000 en el barrio del Carmen, volvieron a exhibirse todo tipo de simbología nazi y fascistas.

La víctima del ataque, vecino de un pueblo cercano a Valencia, no tiene vinculación política alguna, y confiesa que temió por su vida. “Se me vino el mundo abajo cuando vi la navaja”. Acudió inmediatamente a un centro de salud, donde le hicieron un parte médico en el que constan diversas heridas en la cara, el labio hinchado y contusiones y hematomas en varias partes del cuerpo. Las imágenes de la víctima, a las que ha tenido acceso lamarea.com, muestran varias magulladuras en la cara y moratones en la cabeza. Esta semana presentará la denuncia ante la Fiscalía, ha anunciado a este medio. 

Los vecinos han aportado a los agentes las grabaciones de la brutal paliza, que serán determinantes a la hora de identificar a los agresores. Este medio se ha puesto en contacto con la Policía para conocer más detalles sobre lo sucedido, pero de momento no ha habido respuesta.

Contra el odio

Artículo de opinión en el New York Times sobre la amenaza violenta de la extrema derecha, la pasividad y banalización desde las instituciones, y la complicidad de algunos políticos y medios de comunicación.

Por Miquel Ramos – The New York Times, 28 abril 2021

Es periodista español especializado en extrema derecha. Coordinó el informe “De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español” de la Fundación Rosa Luxemburgo.

VALENCIA, España — Faltan pocos días para las elecciones autonómicas en Madrid, y el debate político ha dado un giro inesperado. “Tu mujer, tus padres y tú estáis sentenciados a la pena capital”, advertía una carta anónima, acompañada de cuatro proyectiles de un fusil usado durante décadas por el ejército español, enviada al Ministerio del Interior a nombre de Pablo Iglesias, el candidato de Unidas Podemos a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la directora de la Guardia Civil, María Gámez, recibieron cartas amenazantes también. Tres días después, era la ministra de Industria, María Reyes Maroto, la destinataria de otra misiva, en esta ocasión acompañada de una navaja. Y al día siguiente, dos nuevos sobres con balas fueron interceptados. Uno dirigido otra vez contra Gámez, y el otro, a Isabel Díaz Ayuso, la candidata del Partido Popular y actual presidenta de la Comunidad de Madrid. Hoy se ha revelado un nuevo mensaje de amenaza, que incluía dos balas, esta vez contra el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.

El clima de crispación de estos últimos años, con la normalización de la extrema derecha en el debate público, ha llevado una peligrosa deriva de inquietantes consecuencias. Desde su entrada en las instituciones por primera vez desde los años ochenta, la extrema derecha se ha dedicado a deslegitimar al gobierno, a marcar la agenda con su discurso de odio —que las cartas parecen replicar— y a difundir constantemente noticias falsas o información engañosa. El reflejo del expresidente de Estados Unidos Donald Trump en la política española ha sido constante, y aunque el magnate haya dejado la Casa Blanca, el estilo, que le dio fuerza a la extrema derecha en su país, empieza a instaurarse con fuerza en España a través de Vox.

Sin embargo, ni con las balas y las navajas encima de la mesa, la cordura se impuso en el debate político de estos días. La condena casi unánime a las amenazas no ha estado exenta de matices. La derecha no estuvo a la altura y llegó a menospreciar estas amenazas. Menos aún la ultraderecha, al principio negándose a condenarlas, después haciéndolo tímidamente mientras sugería un posible montaje, como hizo Santiago Abascal, líder de Vox.

El envío de la navaja a Reyes Maroto fue obra de un hombre ya identificado, que padece una enfermedad mental y que se ha declarado seguidor de Vox, aunque no tiene relación con este partido. Esta persona ya había enviado mensajes a otros destinatarios, como a la agencia de verificación maldita.es, manifestando su ideología. A pesar del menosprecio de esta amenaza y del intento de algunos políticos de derechas y medios afines de despolitizarla basándose en los problemas mentales del autor de la carta, la condena debe ser un imperativo unánime y sin peros, para políticos y ciudadanos, de izquierdas y de derechas, que crean de verdad en la democracia.

Sería ingenuo pensar que la amenaza totalitaria terminó con la muerte del dictador Francisco Franco en 1975. No solo por el aceptado revisionismo histórico en torno a la dictadura o la frecuente deslegitimación de los resultados de las urnas cuando gana la izquierda, algo que ya ocurrió cuando ganó las elecciones Rodríguez Zapatero en 2004, sino por la peligrosa banalización que lo acompaña, considerando los discursos de odio opiniones respetables en democracia. Pero más inquietante resulta aún que, el mismo gobierno que ahora recibe las balas, no se haya tomado esto suficientemente en serio.

El gobierno de Pedro Sánchez podría haber mostrado más firmezacuando ha sido advertido de la infiltración ultraderechista en las Fuerzas Armadas de España. No solo ante el manifiesto firmado por casi un millar de militares exaltando a Franco y contra su exhumación del Valle de los Caídos en 2019. También contra los militares retirados que pedían en un chat un golpe de Estado y fusilar a 26 millones de españoles, o contra aquellos en activo que realizaban el saludo nazi en los cuarteles mientras cantaban himnos fascistas. O investigar a profundidad la reciente denunciapública de militares sobre la posible presencia de una célula neonazi en el ejército.

Pedro Sánchez, el presidente del gobierno de España, en abril de este año
Pedro Sánchez, el presidente del gobierno de España, en abril de este añoCredit…Chema Moya/EPA vía Shutterstock

Organismos internacionales como las Naciones Unidas y agencias de seguridad de diversos países vienen alertando sobre el terrorismo de extrema derecha a nivel internacional. La sucesión de preocupantes ataques racistas, la infiltración neonazi en ejércitos europeos así como el asalto al Capitolio de Estados Unidos tras la victoria de Joe Biden, han puesto el foco sobre esta creciente amenaza para la seguridad. También el auge de los partidos de extrema derecha en Europa desde hace unos años ha impulsado consensos entre el resto de las formaciones partidistas en países como Alemania y Francia para aislarlos y establecer lo que se conoce como cordones sanitarios, evitando así pactar con ellos o permitirles acceder a las instituciones, algo que no ha sucedido todavía en España.

La amenaza de la ultraderecha en España viene de lejos, y va más allá de los exabruptos de militares y de las cartas amenazantes. En 2015 se juzgó a un grupo neonazi entre los que había varios militares, y que poseía un gran arsenal de armas. Fueron absueltostras considerarse ilegales las escuchas que permitieron su arresto antes de que cometieran algún crimen. Tres años después, a los pocos meses del primer gobierno de Sánchez, la policía arrestó a un hombre que tenía armas de fuego y advirtió en un chat su intención de asesinar al presidente. La Audiencia Nacional rechazójuzgar ambos casos como terrorismo.

Estos y otros ejemplos han sido recogidos en un extenso informe, que tuve la oportunidad de coordinar, recién publicado por la Fundación Rosa Luxemburgo, organización a favor de la democracia. El reporte analiza el recorrido de la derecha radical en España y explica su evolución desde el despegue a principios de este siglo del ala neocón del PP, que había sido la casa común de todas las derechas, hasta la irrupción de Vox en 2018. Desde entonces, la extrema derecha no ha parado de crecer y de instaurar su agenda. Además, la batalla cultural que ha emprendido este espectro político a lo largo del planeta, cuestionando derechos humanos y tratando de romper los consensos democráticos que los protegen, está dando sus frutos; en buena medida han conseguido normalizar el discurso de odio que sirve como excusa para quienes hoy envían balas.

España afronta una encrucijada sin precedentes tras las reiteradas amenazas de muerte a varios políticos. Las elecciones de Madrid, que a menudo son un termómetro para la política nacional, permitirán diagnosticar cómo los políticos, periodistas y la sociedad civil reaccionan ante esta peligrosa deriva. Aunque han condenado las cartas, el PP y Ciudadanos no pueden seguir banalizando las amenazas ni normalizando a la extrema derecha, con la justificación de que la necesita para gobernar.

El país, que demasiadas veces se tropieza sin querer con los fantasmas de su pasado, está a tiempo de enfrentar la tentación totalitaria con madurez democrática y firmeza, demostrando que la democracia, esta vez, si que es capaz de vencer al odio.

Miquel Ramos (@Miquel_R) es periodista y colabora en el diario La Marea y en Radio Televisión Española (RTVE). Es coautor del proyecto crimenesdeodio.info y realizó la investigación “La extrema derecha española ante la crisis económica” en la Universidad de Valencia.