La policía califica de leve amenazar con un arma a los asistentes de un acto feminista en Castelló

Miquel Ramos – La Marea – 5 de septiembre 2021

Un acto feminista se vio interrumpido la noche del pasado sábado 4 de septiembre por los gritos y las amenazas de un hombre armado con una pistola en la plaza de l’Ereta de Castelló. Tras una jornada reivindicativa organizada por el colectivo feminista Subversives y los antifascistas de La Cosa Nostra en la plaza Isabel la Católica de Castelló, un hombre se presentó en el acto increpando a varios de los presentes.

Según varios testigos consultados por lamarea.com, había estado por los alrededores durante todo el día, haciendo comentarios machistas e increpando a los asistentes, hasta que sobre las diez de la noche, se acercó a la barra y se dirigió a varias mujeres con tono despectivo e insultándolas al grito de “rojas de mierda”. 

Tras llamarle la atención y pedirle que abandonara el lugar, el hombre amenazó con ir a por una pistola. Minutos después, reapareció esgrimiendo el arma apuntando a los presentes. Una portavoz del colectivo feminista Subversives explica que el hombre volvió a la barra, se dirigió a una chica que estaba trabajando y le dijo “a mi no me vaciláis, rojas de mierda” mientras la apuntaba con la pistola a la cabeza

El hombre armado apuntó y se encaró con varias personas más que se encontraban en el lugar. Otro de los presentes que estaba con su compañera, trató de desarmarlo, tal y como se puede observar en el video que varios testigos han hecho llegar lamarea.com. Este testigo se encaró con el agresor con una silla mientras otros de los asistentes trataban de rodearle, sin saber si el arma era real o no. Finalmente, un joven antifascista que participaba en el acto se enfrentó al hombre armado y logró arrebatarle la pistola, momento en el que este emprendió la huida y logró acceder a un edificio cercano. Según este joven, “el arma no era de juguete, sino de balines o de CO2”, asegura a lamarea.com.

Los jóvenes que salieron tras él consiguieron entrar en el portal, e inmediatamente, el hombre salió a recibirles con un bebé en brazos. Una mujer, según los testigos, madre del bebé, empezó a gritar desesperada ante la perplejidad de los presentes. El hombre sujetó el bebé durante varios minutos, usándolo como escudo para evitar ser reducido por el grupo de personas que lo habían seguido. Finalmente, dejó al bebé y volvió a huir, siendo perseguido hasta su domicilio, donde logró refugiarse definitivamente.

La policía local, avisada por los testigos, apareció poco después y fue conducida hasta el edificio donde se había refugiado el agresor. Los testigos entregaron el arma a los agentes y explicaron lo sucedido. Según el periódico Levante-EMVun portavoz de la Policía Local calificó el incidente como “nada grave, una “falsa alarma”. 

En declaraciones a lamarea.com, el mismo portavoz policial asegura que calificó así los hechos tras tener constancia de que el arma no era real y de que no se había producido ningún daño material o humano. “Nosotros, la información que tenemos es que los testigos ven que una persona les amenaza con un arma y en seguida se dan cuenta que es simulada”, asegura el agente, que califica los hechos de “amenazas leves”, por lo que justifica así que no fuese detenido, pero que, en todo caso, será el juez quien califique los hechos. Por su parte, las víctimas de las amenazas no se percataron de que se trataba de un arma simulada hasta que el hombre huyó del lugar tras serle arrebatada la misma, según han explicado a lamarea.com. “La chica a la que apuntó a la cabeza se lanzó al suelo aterrorizada, y nadie se atrevía a acercarse a él. No pensamos en ningún momento que el arma no era de verdad”, asegura un testigo de los hechos a este periódico. 

Según este mismo representante policial, el protagonista del incidente llamó desde su casa a la propia policía para denunciar que había sido perseguido por un grupo de personas tras quejarse por el volumen de la música que sonaba en el acto. Respecto al uso del arma, argumentó que se puso nervioso tras ser increpado por los asistentes al acto y que decidió esgrimirla como respuesta. La policía identificó a esta persona en su domicilio, y asegura que el bebé que sostuvo en brazos antes de dirigirse a su domicilio era su propio hijo, que se encontraba en un edificio cercano. La policía no arrestó a esta persona al considerar que se trataba de un delito leve y que estaba localizado e identificado el autor de los hechos. “La policía local de Castelló ha efectuado unas diligencias de prevención de estas amenazas por si fueran constitutivas algún ilícito penal, se le ha incautado el arma simulada a la espera de si quiere recuperarla esta persona, o en caso de que el juez o el fiscal vea indicios de delito, se le cite para juicio”. 

El concejal de seguridad ciudadana, David Donate, preguntado por este medio, calificó este acto de “muy grave”, y asegura que ha pedido toda la información a la policía para esclarecer los hechos. “Imagina todo lo que se puede ocasionar con un hombre esgrimiendo un arma. Claro que es un hecho muy grave”, asegura. El acto contaba con todos los permisos pertinentes y se estaba realizando con total normalidad y respetando todas las medidas de seguridad pertinentes, según explican fuentes municipales y policiales a la Marea. 

Los colectivos convocantes del acto feminista llevan años activos en el barrio del Raval, realizando actividades durante todo el año y sorteando la presión municipal. El Ayuntamiento ha mantenido, según explican varios militantes de estos colectivos, “una actitud hostil y una persecución constante, a pesar de tener siempre los permisos en regla para celebrar los actos que organizamos”. Sin ir más lejos, este verano se trató de impedir un ciclo de cine feminista gratuito en plena calle, que contaba con todos los permisos y con las medidas de seguridad requeridas para la celebración del evento. 

También la derecha y la ultraderecha han puesto en el punto de mira a estos colectivos por sus constantes campañas de agitación feminista y antifascista. Uno de los miembros de La Cosa Nostra fue detenido en su lugar de trabajo en junio de 2020 acusado de colocar en un árbol un muñeco del líder de Vox, Santiago Abascal. El detenido, que niega los hechos y que asegura que se encontraba en otra ciudad cuando se colgó el muñeco, explicó al periódico La Directa que fue interrogado por varios agentes encapuchados y que el policía que le tomó declaración usaba un bolígrafo con el logotipo de Vox. Se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión por amenazas graves. Un año antes, el partido ultraderechista denunció también a las feministas de Subversives por una protesta antifascista y por un cartel en el que aparecía su rostro. 

Dos jóvenes denuncian una agresión homófoba en València

Es el segundo ataque similar que ocurre en la zona de la Plaza Honduras de València en pocos días. De momento, no hay detenidos.

Miquel Ramos – 6 de julio 2021 La Marea

El pasado sábado, tras cerrar el bar donde habían estado celebrando el final de curso, Alejandro y sus amigos echaban un rato en un parque de València. Tomaban unas cervezas tranquilamente cuando se les acercó otro grupo de jóvenes. Uno de ellos les preguntó si llevaban dinero. Alejandro, que asegura que no llevaba nada, le respondió: “Dinero no tengo, pero tengo un culazo”. Aquel joven, según explica Alejandro a lamarea.com, se ofendió: “Solo por soltarle esa tontería sobre mi cuerpo y, viendo que yo era homosexual, se lo tomó como una ofensa horrible”. El joven comenzó a increpar a Alejandro, según cuenta, con insultos homófobos tildándolo de maricón

Las amigas de Alejandro intercedieron para reprobar los insultos del chico y le invitaron a irse. Al minuto, siempre según el relato de Alejandro, el joven apareció de nuevo con más de una decena de personas que empezaron a agredir a Alejandro y a otro compañero, también homosexual y ambos de 21 años, profiriendo insultos homófobos sin cesar. 

Las dos víctimas fueron golpeadas repetidamente en la cabeza, denuncian. Alejandro tiene el labio totalmente hinchado y varias magulladuras. Su compañero tiene también algunas marcas de la paliza. Este logró zafarse en un momento, pero los supuestos agresores lo alcanzaron, le arrebataron la riñonera y le robaron el teléfono móvil. Las dos chicas que acompañaban a Alejandro y su amigo no fueron agredidas. “Daban consignas entre ellos para apartarlas de la agresión”, afirma Alejandro. Una de ellas se encaró a los presuntos agresores y logró recuperar la riñonera robada, pero no el teléfono móvil. 

Ataque homófobo en la misma zona de València

La policía llegó al lugar minutos más tarde, pero no logró detener a quienes habían golpeado a los jóvenes. En ningún momento, según Alejandro, los agentes les ofrecieron presentar denuncia ni trasladarlos al hospital. Las dos víctimas, todavía en estado de shock, decidieron volver a su casa a descansar y presentar denuncia al día siguiente. 

Alejandro explica que el domingo recorrieron hasta tres comisarías, ya que –asegura– los agentes les iban sugiriendo ir de una a otra para poner la denuncia. Tras llegar a la última comisaría, otro agente les recomendó volver más tarde porque había gente antes e iban a perder toda la tarde. Después de varias horas de periplo, las víctimas de la agresión decidieron volver a casa. Afirman que presentarán la denuncia esta semana ante la Fiscalía de Delitos de Odio de València

En la misma zona donde Alejandro y su amigo denuncian que fueron atacados el pasado fin de semana, cercana a la Plaza Honduras de València, ya se produjo una agresión homófoba la pasada noche de San Juan. En este caso, la víctima era un menor de edad de 17 años al que agredieron junto a un amigo suyo al grito de «¡maricones!» y le dejaron heridas en el rostro. El joven subió a sus redes sociales la foto de su cara ensangrentada explicando los hechos. Todavía no se ha detenido a los autores.