Militares franceses piden una intervención contra “el islamismo y las hordas de los suburbios”

El manifiesto, publicado en una revista de ultraderecha, amenaza veladamente con un golpe de Estado. El número de firmantes, a pesar del anuncio de sanciones, ha crecido de forma exponencial en los últimos días.

Miquel Ramos – La Marea – 28 abril 2021

El ruido de sables no suena solo en España. Mientras aquí varios militares retirados pedían el pasado mes de diciembre fusilar a medio paísen Francia un grupo formado mayoritariamente por veteranos de las Fuerzas Armadas también ha hecho públicas sus demandas a un año de las elecciones presidenciales. En una carta publicada recientemente en una revista de extrema derecha, alertan sobre el peligro islamista y señalan a los migrantes y a los pobres como generadores de un caos y una inseguridad que, según ellos, podrían provocar una guerra civil en el país.

El pasado 21 de abril, la revista de extrema derecha Valeurs Actuelles, publicó un manifiesto firmado por casi un millar de militares franceses, que alertaban sobre el peligro de una guerra civil si no se intervenía urgentemente en los barrios periféricos para defender la civilización contra “las hordas de los suburbios”. El manifiesto, que incluye una serie de exigencias al presidente de la República, Emmanuel Macron, asegura que existe una “creciente violencia, día tras día”, relacionada con una supuesta islamización del país.

Las “hordas” a las que hace referencia el texto señalan a los habitantes de los barrios humildes franceses, conocidos como banlieues, y habitados por personas de origen migrante, constantemente señaladas y estigmatizadas por la extrema derecha.

“Se acabó el tiempo de las vacilaciones. De lo contrario, mañana la guerra civil pondrá fin a este caos creciente, y las muertes, de las que usted será responsable, se contarán por miles”, dice la carta apelando a Macron. En el texto, que describe una “Francia en peligro”, los firmantes denuncian la “desintegración” que golpea a la “patria”, a través de “un cierto antirracismo” que, según ellos, tiene un objetivo: “Crear en nuestro suelo un malestar, incluso un odio entre comunidades”. Señalando al “islamismo y a las hordas de la banlieue”, llaman a los líderes franceses a “encontrar el coraje necesario para erradicar estos peligros” aplicando “sin debilidad las leyes que ya existen”. “Como nosotros, una gran mayoría de nuestros conciudadanos están abrumados por las ambigüedades y los silencios culpables” de los dirigentes políticos, señala el manifiesto.

La reacción oficial a esta carta se produjo por medio del general François Lecointre, jefe del Estado Mayor de la Defensa. Lecointre anunció sanciones para los generales y para los soldados en activo que firmaron el manifiesto. “Estos generales pasarán por un consejo superior militar. Al término de este procedimiento, será el presidente de la República el que firme un decreto de expulsión”, precisó el jefe de los ejércitos franceses en Le Parisien.

La líder del partido ultraderechista Rassemblement National, Marine Le Pen,dijo recientemente compartir la preocupación de estos militares, y los animó a sumarse al partido para las próximas elecciones presidenciales de 2022. Al menos tres de los 20 exgenerales que firman el manifiesto, entre otros altos mandos, han sido candidatos de su partido en elecciones locales.

Otro de los firmantes, Christian Piquemal, es un fiel seguidor de la teoría conspiranoica del “Gran Reemplazo”, popularizada por el escritor Renaud Camus y seguida por numerosos grupos y simpatizantes de extrema derecha. Esta teoría sugiere que existe un complot para reemplazar a la población europea por población migrante y someterla al islam. Se trata de una actualización de las viejas teorías antisemitas de Los protocolos de los sabios de Sión, y otras menos conocidas, esta vez con los musulmanes sustituyendo a los judíos como artífices del malvado plan. Piquemal, de 80 años y excomandante de la Legión Extranjera, perdió sus privilegios como oficial retirado tras ser arrestado por participar en una manifestación contra el islam en 2016.

Simpatías ultras en el ejército y la policía

También en Francia las Fuerzas Armadas y la policía han tenido, históricamente, cierta simpatía por la extrema derecha, un aspecto sobre el que ya alertó el periódico Libération el año pasado. El diario ofrecía porcentajes que rondan el 50% de apoyo de estos funcionarios a la extrema derecha, siendo la candidatura de Le Pen la más valorada en conjunto.

Florence Parly, ministra de Defensa francesa, dijo que el manifiesto publicado en Valeurs Actuelles era una politización “irresponsable” del ejército, mientras que la ministra de Industria, Agnès Pannier-Runacher, condenó “sin reservas a este puñado de generales que piden un levantamiento”. Parly apeló en su cuenta de Twitter a la misma Marine Le Pen: “Nótese que Marine Le Pen juega con una confusión que le conviene: la columna irresponsable publicada en Valeurs Actuelles está firmada únicamente por soldados retirados, ya sin ninguna función en nuestros ejércitos y que solo se representan a sí mismos”.

Posteriormente se supo que no todos los firmantes eran militares retirados. Dieciocho de ellos (incluidos cuatro oficiales) están en activo. Todos recibirán “sanciones disciplinarias”, explicó el general Lecointre, y serán “más duras cuanto más alta sea su graduación”. A su juicio, a una responsabilidad más alta le corresponde también “una obligación de neutralidad y de ejemplaridad más fuerte”.

A pesar de las amenazas de sanción, el fenómeno está creciendo como una bola de nieve entre los militares franceses. Cada día se suman nuevas firmas al manifiesto, que empezó con unas mil y cuyo número se ha multiplicado por ocho en las últimas horas. Un antiguo eurodiputado del Frente Nacional, Florian Philippot, animaba desde su cuenta de Twitter a que otros militares firmaran la carta con el objeto de salvaguardar “la Francia eterna”.

Todo esto es preocupante porque en Francia se lleva años banalizando el discurso de la extrema derecha y dándole voz en todas las cadenas. Se está creando un clima de opinión en el que están dictando la agenda”, apunta María Santos-Sainz, doctora en Ciencias de la Información y profesora titular de Periodismo en el Institut de Journalisme Bordeaux Aquitaine (Universidad Bordeaux Montaigne).

“Con las elecciones generales tan próximas [2022], el clima de opinión está tomando un carácter muy preocupante. Hay una alta posibilidad de que Marine Le Pen pueda llegar a la presidencia. Es un caldo de cultivo preocupante, cómo personajes como Eric Zemmour y otros voceros de la extrema derecha son invitados a los platós, convirtiendo los debates en un espectáculo. Estamos creando un ambiente muy tóxico que puede dar resultados inquietantes”, añade Santos-Sainz.

Islamofobia en el debate público

Francia ha endurecido la legislación después de diversos ataques con sello islamista, el último de ellos contra el profesor Samuel Paty, que provocó una ola de indignación y motivó diversas declaraciones sobre nuevas medidas contra el llamado “separatismo islamista”. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, entre otras, así como colectivos de personas migrantes, musulmanas, de izquierdas, e incluso varios diputados corsos, criticaron los discursos del presidente y las medidas anunciadas, advirtiendo que estas podrían ir más allá y usarse contra otros colectivos.

“Las tesis islamófobas han ganado muchísimo terreno. A pesar del problema que ha tenido Francia con el terrorismo, se ha creado un clima de opinión muy alarmante. Hasta el punto de que el gobierno de Macron ha acabado haciendo una caza de brujas que ha llegado incluso a la universidad, contra profesores acusados de ‘islamoizquierdistas’, por tener posiciones críticas con determinados discursos y alertar sobre la islamofobia”, afirma Santos-Sainz.

Los ataques de tinte islamófobo se incrementaron en un 53% el pasado año, según el Observatorio Nacional de la Islamofobia. Los franceses que profesan la religión musulmana, muchos de ellos procedentes de las antiguas colonias, representan actualmente cerca del 6% de la población francesa.

El putsch sugerido por estos militares, “recuerda al intento de golpe de Estado contra De Gaulle en 1958, protagonizado por militares reaccionarios que tuvieron un papel importante en la guerra de Argelia”, apunta la profesora. Aquella guerra por la independencia, que se desarrolló entre 1954 y 1962, costó más de millón y medio de vidas argelinas. “Volvemos a la noción de cruzada frente al islam y las hordas de la periferia”, asegura Santos-Sainz.

Actualización 11.45h (29/04/2021)

Militares franceses piden una intervención contra “el islamismo y las hordas de los suburbios”

El manifiesto, publicado en una revista de ultraderecha, amenaza veladamente con un golpe de Estado.

Miquel Ramos – 28 abril 2021 La Marea

El ruido de sables no suena solo en España. Mientras aquí varios militares retirados pedían el pasado mes de diciembre fusilar a medio paísen Francia un grupo de veteranos también ha hecho públicas sus demandas a un año de las elecciones presidenciales. En una carta publicada recientemente en una revista de extrema derecha, alertan sobre el peligro islamista y señalan a los migrantes y a los pobres como generadores de un caos y una inseguridad que, según ellos, podrían provocar una guerra civil en el país.

El pasado 21 de abril, la revista de extrema derecha Valeurs Actuelles, publicó un manifiesto firmado por casi un millar de militares franceses retirados, que alertaban sobre el peligro de una guerra civil si no se intervenía urgentemente en los barrios periféricos para defender la civilización contra “las hordas de los suburbios”. El manifiesto, que incluye una serie de exigencias al presidente de la República, Emmanuel Macron, asegura que existe una “creciente violencia, día tras día”, relacionada con una supuesta islamización del país.

Las “hordas” a la que hace referencia el texto señalan a los habitantes de los barrios humildes franceses, conocidos como banlieues, y habitados por personas de origen migrante, constantemente señaladas y estigmatizadas por la extrema derecha.

“Se acabó el tiempo de las vacilaciones. De lo contrario, mañana la guerra civil pondrá fin a este caos creciente, y las muertes, de las que usted será responsable, se contarán por miles”, dice la carta apelando a Macron. En el texto, que describe una “Francia en peligro”, los firmantes denuncian la “desintegración” que golpea a la “patria”, a través de “un cierto antirracismo” que, según ellos, tiene un objetivo: “Crear en nuestro suelo un malestar, incluso un odio entre comunidades”. Señalando al “islamismo y a las hordas de la banlieue”, llaman a los líderes franceses a “encontrar el coraje necesario para erradicar estos peligros” aplicando “sin debilidad las leyes que ya existen”. “Como nosotros, una gran mayoría de nuestros conciudadanos están abrumados por las ambigüedades y los silencios culpables” de los dirigentes políticos, señala el manifiesto.

La líder del partido ultraderechista Rassemblement National, Marine Le Pen,dijo recientemente compartir la preocupación de estos militares, y los animó a sumarse al partido para las próximas elecciones presidenciales de 2022. Al menos tres de los 20 exgenerales que firman el manifiesto, entre otros altos mandos, han sido candidatos de su partido en elecciones locales.

Otro de los firmantes, Christian Piquemal, es un fiel seguidor de la teoría conspiranoica del “Gran Reemplazo”, popularizada por el escritor Renaud Camus y seguida por numerosos grupos y simpatizantes de extrema derecha. Esta teoría sugiere que existe un complot para reemplazar a la población europea por población migrante y someterla al islam. Se trata de una actualización de las viejas teorías antisemitas de Los protocolos de los sabios de Sión, y otras menos conocidas, esta vez con los musulmanes sustituyendo a los judíos como artífices del malvado plan. Piquemal, de 80 años y excomandante de la Legión Extranjera, perdió sus privilegios como oficial retirado tras ser arrestado por participar en una manifestación contra el islam en 2016.

Simpatías ultras en el ejército y la policía

También en Francia las Fuerzas Armadas y la policía han tenido, históricamente, cierta simpatía por la extrema derecha, un aspecto sobre el que ya alertó el periódico Libération el año pasado. El diario ofrecía porcentajes que rondan el 50% de apoyo de estos funcionarios a la extrema derecha, siendo la candidatura de Le Pen la más valorada en conjunto.

Florence Parly, ministra de Defensa francesa, dijo que el manifiesto publicado en Valeurs Actuelles era una politización “irresponsable” del ejército, mientras que la ministra de Industria, Agnès Pannier-Runacher, condenó “sin reservas a este puñado de generales que piden un levantamiento”. Parly apeló en su cuenta de Twitter a la misma Marine Le Pen: “Nótese que Marine Le Pen juega con una confusión que le conviene: la columna irresponsable publicada en Valeurs Actuelles está firmada únicamente por soldados retirados, ya sin ninguna función en nuestros ejércitos y que solo se representan a sí mismos”.

Es preocupante porque en Francia se lleva años banalizando el discurso de la extrema derecha y dándole voz en todas las cadenas. Se está creando un clima de opinión en el que están dictando la agenda”, apunta María Santos-Sainz, doctora en Ciencias de la Información y profesora titular de Periodismo en el Institut de Journalisme Bordeaux Aquitaine (Universidad Bordeaux Montaigne).

“Con las elecciones generales tan próximas [2022], el clima de opinión está tomando un carácter muy preocupante. Hay una alta posibilidad de que Marine Le Pen pueda llegar a la presidencia. Es un caldo de cultivo preocupante, cómo personajes como Eric Zemmour y otros voceros de la extrema derecha son invitados a los platós, convirtiendo los debates en un espectáculo. Estamos creando un ambiente muy tóxico que puede dar resultados inquietantes”, añade Santos-Sainz.

Islamofobia en el debate público

Francia ha endurecido la legislación después de diversos ataques con sello islamista, el último de ellos contra el profesor Samuel Paty, que provocó una ola de indignación y motivó diversas declaraciones sobre nuevas medidas contra el llamado “separatismo islamista”. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, entre otras, así como colectivos de personas migrantes, musulmanas, de izquierdas, e incluso varios diputados corsos, criticaron los discursos del presidente y las medidas anunciadas, advirtiendo que estas podrían ir más allá y usarse contra otros colectivos.

“Las tesis islamófobas han ganado muchísimo terreno. A pesar del problema que ha tenido Francia con el terrorismo, se ha creado un clima de opinión muy alarmante. Hasta el punto de que el gobierno de Macron ha acabado haciendo una caza de brujas que ha llegado incluso a la universidad, contra profesores acusados de ‘islamoizquierdistas’, por tener posiciones críticas con determinados discursos y alertar sobre la islamofobia”, afirma Santos-Sainz.

Los ataques de tinte islamófobo se incrementaron en un 53% el pasado año, según el Observatorio Nacional de la Islamofobia. Los franceses que profesan la religión musulmana, muchos de ellos procedentes de las antiguas colonias, representan actualmente cerca del 6% de la población francesa.

El putsch sugerido por estos militares, “recuerda al intento de golpe de Estado contra De Gaulle en 1958, protagonizado por militares reaccionarios que tuvieron un papel importante en la guerra de Argelia”, apunta la profesora. Aquella guerra por la independencia, que se desarrolló entre 1954 y 1962, costó más de millón y medio de vidas argelinas. “Volvemos a la noción de cruzada frente al islam y las hordas de la periferia”, asegura Santos-Sainz.

Debate Pedro Vallín y Miquel Ramos sobre extrema derecha y antifascismo (MUSOC)

IX Muestra de cine social y derechos humanos de Asturias (MUSOC)

PRESENTA y MODERA: Diego Díaz Alonso. Historiador y activista social en el 15M y La Madreña. Forma parte del consejo de redacción de Nortes.

http://www.accionenredasturies.org/

https://www.musocasturias.org/

Las soldados que cruzaron el Ebro

Uno de los artículos del especial del diario Público sobre mujeres combatientes durante la Guerra Civil española.

Miquel Ramos 14 de abril 2021 – Público

«Ayer se verificó en la cárcel modelo un consejo de guerra sumarísimo. Comparecieron Josefa Urda Díaz e Hipólito Melero de Dios, ambos de 16 años, acusados de reparto de hojas extremistas. El Fiscal calificó el contenido del impreso de exaltación de la rebelión, y teniendo en cuenta que los detenidos son menores de edad, solicitó para cada uno de ellos la pena de seis años de prisión. El Consejo condenó a los muchachos de acuerdo con la petición fiscal».

El Heraldo de Madrid recogía esta pequeña nota entre varias noticias de la revuelta asturiana, donde se destacaban varias detenciones en Catalunya. El ejemplar está fechado el viernes 2 de noviembre de 1934. Hacía pocas semanas que la Revolución de Asturias había sido abortada por el Gobierno republicano, con la participación del general Francisco Franco, quien ya había participado en la extinción de otra rebelión obrera en 1917, también en Asturias.

Josefa Urda fue detenida en Barcelona por repartir octavillas apoyando a los obreros asturianos. Que una mujer de 16 años estuviese implicada en política no era nada extraño, y menos ante el convulso contexto y la extensa politización de la sociedad. Y menos aún entre quienes defendían postulados revolucionarios, un colectivo en el que las mujeres fueron una parte imprescindible a pesar del olvido al que se las trató de condenar durante años, omitiéndolas de los relatos oficiales o negando su papel protagonista en muchos de aquellos episodios.

Nació en 1917 en Tembleque, Toledo, pero se trasladó a vivir a Barcelona. Desconocemos qué pasó entre la condena que relata el Heraldo de Madrid en 1934 y el inicio de la Guerra Civil, pero sí que  onocemos que a los 19 años, es decir, en 1937, se unió a la columna Jaume Graells y se dirigió al combate en el frente de Aragón. Posteriormente participó en la defensa de Madrid con el batallón Thalemann, y luchó en unidades de choque durante toda la guerra. Logró la graduación primero de teniente y después de capitana en el IV Cuerpo del Ejército Popular de la República.

Josefa Urda fue una de las relativamente pocas mujeres que ingresó en el Ejército Popular de la República tras el decreto de militarización de las milicias populares en octubre de 1936. Se ha repetido durante años que la militarización de las milicias republicanas supuso la expulsión de las mujeres en el frente. Sin embargo, los datos del Museo Virtual de la Mujer Combatiente muestran que no fue así. O, al menos, que no fue completamente así. La investigación de Balló y Berger estima que pueden recuperar la identidad de más de 7.000 mujeres que lucharon en los primeros meses de la Guerra y de, al menos, 360 mujeres que continuaron combatiendo en el Ejército Republicano una vez se militarizaron las milicias populares.

La misoginia reinante entonces, y las crónicas oficiales escritas siempre por los vencedores, ondenaron durante décadas a la mayoría de estas mujeres al olvido. De hecho, hasta se negaba la presencia de mujeres en el Ejército Republicano, a pesar de las numerosas referencias rescatadas por Berger y Balló en su investigación. Referencias que estaban al alcance de cualquiera que quisiese comprobarlo. Los creadores del proyecto explican que el decreto de militarización de las milicias no recoge, en ningún momento, la orden de retirada de las mujeres del frente. Las decisiones de prescindir de las mujeres en el frente, por tanto, llegarían de órdenes particulares de determinados mandos, pero nunca de manera oficial. Así lo acredita también, por ejemplo, la miliciana Rosario Sánchez Mora, que expresó con rotundidad en varias entrevistas que la orden de retirada de las mujeres jamás existió por escrito.

Lo que sí es evidente que cambió a partir de otoño de 1936 fue la propaganda del Gobierno republicano respecto al rol de la mujer en el frente. Si hasta la fecha se las animaba a alistarse y combatir, a partir de este momento hubo una campaña de desincentivación de la participación de la mujer e, incluso, de estigmatización hacia las mujeres que combatían.

Pero haberlas las hubo. Hubo mujeres que sobrevivieron a la militarización de las milicias republicanas y que incluso cruzaron la línea del Ebro en su combate contra el franquismo. Mujeres como Josefa Urda, que sabemos que no solo cruzó el Ebro sino que se quedó en Barcelona una vez cayó derrotada la democracia y las tropas franquistas entraron en Barcelona. La crónica de La Vanguardia del 23 de septiembre de 1939 contiene la última referencia que existe de Josefa, en una breve nota que informa de la detención de varias personas «acusadas de varios delitos perpetrados durante el periodo rojo». Sin embargo, con los años, cayeron en el olvido de la dictadura, de la democracia y del imaginario de las izquierdas.

Frente a esta creencia de que las mujeres nunca estuvieron en el Ejército Popular de la República, el  proyecto del Museo Virtual de la Mujer Combatiente pone encima de la mesa los casos de Andrea Pérez, que consta como soldado desaparecida en el frente de Aragón en el mes de abril de 1937. También el de Narcisa Rossell, desaparecida en acción de guerra el 20 de octubre de 1937 en el frente de Aragón. O el de Elizaveta Parshina, conocida en España como Josefa Pérez Herrera, que estuvo luchando para el Ejército Popular de la República durante el año 1938. Y también el caso de Alexandra Bajmutskaia, quien falleció el 7 de abril de 1938 por heridas causadas durante una acción de guerra sobre el aeródromo de Sabadell.

A estos ejemplos podemos sumar el de Francesca Domènech, nacida en Manlleu y soldado del Ejército de la República, que murió un 8 de noviembre de 1938 en el Hospital número 9 de Barcelona; y, entre otros, el de Marina Corta, que consta como soldado desaparecida en combate el 27 de julio de 1938.

Fotografía: Encarnación Hernández Luna, capitana de la 9ª brigada de la 11ª División de Líster. -Centro Documental de la Memoria Histórica/CG FOTOGRAFÍAS C1547 EXP001 308A © MCD

Un caso más conocido es el de Carmen Catalán Pastor, que estuvo en el Cuerpo de Sanidad de Guerra en Barcelona, donde participó en la dura batalla de Teruel en 1937, y acabó en retirada hasta Catalunya, siendo reconocida formalmente por el Diario Oficial de Defensa como enfermera del Ejército en Sabadell. Antes, Catalán Pastor había pasado por las Milícies Antifeixistes de Catalunya del PSUC, con las que marchó en agosto de 1936 al frente balear, y por el Frente de Madrid, en 1937, con la columna Mangada.

El caso de Catalán Pastor es especial porque su rastro se puede seguir hasta la retirada a Francia de los republicanos. En febrero de 1939 la escritora inglesa Nancy Cunard escribió desde la pequeña localidad francesa de Le Perthus, situada en los Pirineos Orientales, cómo fue lo que la autora denominó el «éxodo desde España» en un artículo publicado en el Manchester Guardian el 8 de febrero de 1939.

«Furgonetas, camiones, tráileres y autobuses llevan a mujeres y niños refugiados desde la frontera hasta Le Perthus. La carretera está mucho mejor organizada y ahora la mitad está libre de coches para poder entrar y salir de España (…). He podido confirmar, al menos en parte, que hay personas heridas. Han llegado a Francia unos 7.000 (cifra de soldados y civiles) bajo el mando de Carmen Catalán Pastor. Cuando conocí a esta mujer en Le Perthus, ella dirigía el transporte de algunos de estos heridos durante el asalto de Figueres y me expresó su gratitud hacia el Ministerio del Interior francés por su ayuda».

En aquellos momentos, Catalán Pastor tenía 23 años. También conocemos que tras capitanear
el “éxodo” de miles de exiliados, la mujer regresó a Barcelona, donde fue detenida y juzgada por un tribunal militar. Es en este punto donde los investigadores le perdieron la pista. Sí han podido averiguar, no obstante, que su hermano Josep Catalán Pastor fue detenido por la Gestapo en Francia y enviado al campo de concentración de Mauthausen, donde falleció el 27 de enero de 1941.

Por tanto, la investigación de Berger y Balló demuestra que las mujeres sí que participaron en la Guerra Civil al otro lado del Ebro y que más de 300 de ellas continuaron en el Ejército Popular de la República. En este sentido, Berger explica que los datos demuestran que la presencia de la mujer en esta recta final de la Guerra Civil fue “residual”, sobre todo si se compara en número con los meses del verano de 1936, pero que aún así se trata de una presencia “muy significativa” porque no era habitual en otras guerras contemporáneas previas al conflicto español y por todo el empuje liberador que llevaban aparejadas las ideas que las conducían a la lucha.


Por tanto, la investigación de Berger y Balló demuestra que las mujeres sí que participaron en la Guerra Civil al otro lado del Ebro y que más de 300 de ellas continuaron en el Ejército Popular de la República. En este sentido, Berger explica que los datos demuestran que la presencia de la mujer en esta recta final de la Guerra Civil fue “residual”, sobre todo si se compara en número con los meses del verano de 1936, pero que aún así se trata de una presencia “muy significativa” porque no era habitual en otras guerras contemporáneas previas al conflicto español y por todo el empuje liberador que llevaban aparejadas las ideas que las conducían a la lucha.

Fotografía: un grupo de milicianas tras terminar una jornada de entrenamiento y preparación para acudir al frente.- Centro Documental de la Memoria Histórica/CG FOTOGRAFÍAS C1547 EXP001 385A © MCD
Fotografía: un grupo de milicianas tras terminar una jornada de entrenamiento y preparación para acudir al frente.- Centro Documental de la Memoria Histórica/CG FOTOGRAFÍAS C1547 EXP001 385A © MCD

¿A la retaguardia?

A pesar de que la presencia de las mujeres en el Ejército Popular de la República es innegable, así como su participación al otro lado del Ebro, tampoco se puede negar que las fuerzas políticas republicanas, pese a haber incentivado el alistamiento de las mujeres en las milicias, posteriormente trataron de relegarlas a la retaguardia, incluso desde las mismas organizaciones políticas revolucionarias de mujeres. «Supongo que es el sustrato machista básico que todavía existía, también entre las mujeres”, deduce Berger. “Aunque no exista una orden específica, se intenta que vayan a la retaguardia. De hecho, en el año 1938 aumenta el número de mujeres en algunas unidades militares seguramente motivado por las numerosas bajas del Ejército tras las cruentas batallas (y derrotas) en el frente de Aragón», prosigue.

Algunos documentos de la época acreditan esta disputa interna dentro de las filas democráticas respecto al rol de la mujer en la guerra. Un texto recogido en la revista Mujeres Libres y fechado el 5 de septiembre de 1936, invita a las mujeres a permanecer en la retaguardia realizando otro tipo de labores, reservando el combate para el hombre:

«Multitud de ocupaciones quedarán sin brazos; hay que llenar los huecos; hay que trabajar como sea, en lo que sea. Ni la casa ni el hijo pueden detenernos. Comedores comunales anexos a los talleres y a las fábricas, guarderías multiplicadas para vuestros hijos permitirán que el tiempo vacío que dejáis correr en las absurdas esperas, artificiosamente provocadas por el fascismo emboscado, pueda cotizarse en materia elaborada, en alivios prácticos, en auxilios eficaces. Los hombres útiles, al frente; ¡Las mujeres al trabajo! ¡La única consigna es vencer!».

Pero la propaganda no consiguió su objetivo. Muchas mujeres siguieron combatiendo en el Ejército Republicano. Como ya se ha dicho, fueron, al menos, 320 mujeres. Así lo ha acreditado la investigación Balló y Berger que se basa en un análisis pormenorizado en la documentación oficial de la época. La primera fase de la búsqueda fue en archivos y, a partir de ahí, los investigadores buscaron las vías y maneras para tratar de reconstruir sus biografías previas a la participación en la guerra y también posterior. «Queríamos construir una base lo suficientemente sólida para que las conclusiones del conjunto fueran irrefutables», explica Berger.

El historiador incide que cuando se habla del papel de la mujer en la guerra, siempre aparece el tema de la funcionalidad, los «peros»: «Estuvo en la guerra pero atendiendo a los heridos, pelando patatas, etc. Siempre se cuestiona su papel en la guerra, si estuvo en la cocina o en la trinchera. Algo que no pasa con los hombres. Sin embargo, muchas mujeres que figuran en los archivos, estuvieron en primera línea, con funciones armadas», señala.

La capitana Hernández Luna

Mujeres como Carmen, como Josefa y como tantas y tantas otras que, además, consiguieron ascensos en la jerarquía militar por sus méritos en combate. La investigación detalla concretamente la existencia de tres comisarias, ocho capitanas, nueve tenientes y cinco sargentos.

Una de estas capitanas fue Encarnación Hernández Luna. Esta vecina de Beneixama (Alicante), militante del PCE, estuvo en la División Lister en la Batalla del Ebro al cargo de las ametralladoras, una unidad de choque especialmente temida por los fascistas. Luna fue nombrada capitana por su trabajo en el frente, y combatiría también, entre otras, en la dura Batalla del Jarama. El asesor soviético Aleksandr Rodímtsev destacó en sus memorias la destreza y la valentía de la capitana, que había sido instruida bajo su mando al inicio de la guerra.

También quedó anotado en las memorias de Rodímtsev que Hernández Luna se casó con el revolucionario cubano Alberto Sánchez, tras la victoria en la batalla de Guadalajara. La boda la oficiaría Enrique Lister, jefe de la División. Sánchez moriría poco después en el campo de batalla, pero el poeta Pablo Neruda lo inmortalizó en una de sus obras, citando también a su recién esposa y ya viuda: «Ya allí cae, y allí su mujer, la comandante Luna defiende al atardecer con su ametralladora el sitio donde reposa su amado, defiende el nombre y la sangre del héroe desaparecido».

Alberto Sánchez tiene un museo en su Cuba natal. Encarnación Luna, una calle en una zona sin urbanizar de las afueras de Getafe. La diferencia es evidente. Hoy, las combatientes antifascistas tienen también un lugar en nuestra historia gracias al trabajo de Berger y Balló, y al proyecto del Museo Virtual de la Mujer Combatiente. Un homenaje necesario, que, aunque llega tarde, por fin hace justicia a aquellas mujeres que se enfrentaron a los roles convencionales que las relegaban a segunda fila, y corrieron a plantar cara al fascismo en primera línea de combate.

«Los generales no quieren organismos independientes que fiscalicen lo que sucede dentro de las Fuerzas Armadas»

Lamarea.com publica la segunda parte de la entrevista a Ciudadanos de Uniforme, la organización de militares españoles que hace unos días denunció la supuesta vinculación de oficiales del Ejército con organizaciones neonazis.

Miquel Ramos 9 abril 2021

“No se entiende que unas fuerzas que se hacen llamar progresistas no hayan tenido interés en dotar de mayores organismos independientes a las Fuerzas Armadas”, explica el representante de Ciudadanos de Uniforme (CDU) entrevistado por lamarea.com con la voz distorsionada para proteger su identidad*. “No se entiende que seamos una sociedad hermética dentro de la sociedad que tutela y vigila a la sociedad. No se puede entender, a no ser que veamos el ejercicio del cargo del Ministerio de Defensa simplemente como un contratista de armas al que le importa muy poco la política del personal o el papel de las Fuerzas Armadas dentro de la sociedad”, añade.

En esta segunda entrega, el militar argumenta por qué su organización lucha por los derechos de los trabajadores de las FFAA y denuncia que no existen mecanismos suficientes para amparar a las personas que quieren denunciar irregularidades. Por ello, los miembros de CDU que han colaborado en la realización de esta entrevista reclaman la necesidad de poder organizarse para no tener que presentarse públicamente guardando el anonimato.

“El teniente Luis Gonzalo Segura fue el ejemplo más claro de cómo pueden aplastar a una persona que denuncia la corrupción de las FFAA y por qué estamos hoy aquí encapuchados. Cuando planteamos una batalla creo que nuestra obligación es ganar, no perder, no crear mártires. Porque los mártires sirven como ejemplo aleccionador al resto de militares que quieren cambiar las cosas en las Fuerzas Armadas. Eso manda un mensaje erróneo, creemos que es perjudicial para el sindicalismo”, recuerda el militar entrevistado por lamarea.com.

Frente a la situación que sufren los soldados, este miembro de CDU denuncia privilegios en el generalato: “[Viven] como empresarios de uniforme más que como militares. Estamos hartos de ver noticias de que cuando un general pasa a la reserva coge su puerta giratoria y se va a empresas armamentísticas. A llenarse los bolsillos. Eso nos hace pensar que, en vez de velar por el mejor funcionamiento de las Fuerzas Armadas, han estado haciendo lo mejor para esas empresas, para prepararse ese colchón”. 

Empresarios de uniforme y puertas giratorias

Los generales no quieren que haya organismos independientes que fiscalicen lo que sucede dentro de las Fuerzas Armadas, denuncia en otro momento de la entrevista. “Quieren seguir teniendo el control ellos. Ellos pueden montar una unidad para combatir el acoso sexual, pero la van a controlar ellos; no va a ser independiente. Ellos pueden montar una justicia militar, pero la controlan ellos. Ellos pueden montar unos mecanismos para que estires un problema en la unidad y lo eleves. Pero lo elevas a la misma cadena de mando. Lo que no quieren son organizaciones independientes que digan está pasando esto en este cuartel y hay que solucionarlo ya”.

Este problema afecta especialmente a las mujeres que se han integrado en las Fuerzas Armadas, sostiene. “Existe una violencia machista silenciada sistemáticamente contra las compañeras. Y existe un machismo normalizado porque no hubo intención de crear cursos para apoyar la cultura de igualdad dentro del ejército. Conozco compañeras que son sistemáticamente sexualizadas en su puesto de trabajo y que no se atreven, por todos esos sistemas de represión que son perfectamente legales -que eso es lo peor de todo-, a denunciar a sus acosadores”, denuncia.

Las FFAA tienen dos problemas, según este militar: “Uno es que son herméticas; y dos, que son endogámicas. Con lo cual, a la cúspide nunca va a llegar alguien que sea incómodo, aunque sea de su cuerda. Eso no importa. Ser de su cuerda es un perfil básico: ser fascista o ser franquista. Pero si fuera una persona honrada que dijera ‘voy a cambiar cosas en las altas esferas de las Fuerzas Armadas que funcionan mal’, no le dejarían ascender jamás”.

Para cambiar la situación, desde CDU creen que “lo fundamental sería instaurar la libertad política y sindical dentro de las Fuerzas Armadas”. “Eso es el pilar del cambio”.

En la entrevista también se recuerda cómo se vivieron en el Ejército tanto el procés catalán como los días previos al referéndum del 1 de octubre. Los altos mandos querían “dar la imagen de ‘cuidadito con lo que hacéis’”, explica. “Pero ese ‘cuidadito con lo que hacéis’ no se sentía en el resto de la estructura militar. A nosotros nos pidieron unos apoyos: que estuvieran preparadas unas estructuras para llevar a Cataluña en forma de vehículos o de medios o de tal. Pero ni mucho menos salirse del marco constitucional”.

*Nota del autor: para evitar la identificación del militar de Ciudadanos de Uniformes (CDU) entrevistado, el audio y las imágenes de la grabación se han editado adoptando las precauciones indicadas por los miembros de la organización que han colaborado en la misma.