Dos jóvenes denuncian una agresión homófoba en València

Es el segundo ataque similar que ocurre en la zona de la Plaza Honduras de València en pocos días. De momento, no hay detenidos.

Miquel Ramos – 6 de julio 2021 La Marea

El pasado sábado, tras cerrar el bar donde habían estado celebrando el final de curso, Alejandro y sus amigos echaban un rato en un parque de València. Tomaban unas cervezas tranquilamente cuando se les acercó otro grupo de jóvenes. Uno de ellos les preguntó si llevaban dinero. Alejandro, que asegura que no llevaba nada, le respondió: “Dinero no tengo, pero tengo un culazo”. Aquel joven, según explica Alejandro a lamarea.com, se ofendió: “Solo por soltarle esa tontería sobre mi cuerpo y, viendo que yo era homosexual, se lo tomó como una ofensa horrible”. El joven comenzó a increpar a Alejandro, según cuenta, con insultos homófobos tildándolo de maricón

Las amigas de Alejandro intercedieron para reprobar los insultos del chico y le invitaron a irse. Al minuto, siempre según el relato de Alejandro, el joven apareció de nuevo con más de una decena de personas que empezaron a agredir a Alejandro y a otro compañero, también homosexual y ambos de 21 años, profiriendo insultos homófobos sin cesar. 

Las dos víctimas fueron golpeadas repetidamente en la cabeza, denuncian. Alejandro tiene el labio totalmente hinchado y varias magulladuras. Su compañero tiene también algunas marcas de la paliza. Este logró zafarse en un momento, pero los supuestos agresores lo alcanzaron, le arrebataron la riñonera y le robaron el teléfono móvil. Las dos chicas que acompañaban a Alejandro y su amigo no fueron agredidas. “Daban consignas entre ellos para apartarlas de la agresión”, afirma Alejandro. Una de ellas se encaró a los presuntos agresores y logró recuperar la riñonera robada, pero no el teléfono móvil. 

Ataque homófobo en la misma zona de València

La policía llegó al lugar minutos más tarde, pero no logró detener a quienes habían golpeado a los jóvenes. En ningún momento, según Alejandro, los agentes les ofrecieron presentar denuncia ni trasladarlos al hospital. Las dos víctimas, todavía en estado de shock, decidieron volver a su casa a descansar y presentar denuncia al día siguiente. 

Alejandro explica que el domingo recorrieron hasta tres comisarías, ya que –asegura– los agentes les iban sugiriendo ir de una a otra para poner la denuncia. Tras llegar a la última comisaría, otro agente les recomendó volver más tarde porque había gente antes e iban a perder toda la tarde. Después de varias horas de periplo, las víctimas de la agresión decidieron volver a casa. Afirman que presentarán la denuncia esta semana ante la Fiscalía de Delitos de Odio de València

En la misma zona donde Alejandro y su amigo denuncian que fueron atacados el pasado fin de semana, cercana a la Plaza Honduras de València, ya se produjo una agresión homófoba la pasada noche de San Juan. En este caso, la víctima era un menor de edad de 17 años al que agredieron junto a un amigo suyo al grito de «¡maricones!» y le dejaron heridas en el rostro. El joven subió a sus redes sociales la foto de su cara ensangrentada explicando los hechos. Todavía no se ha detenido a los autores. 

Orban no está solo: activistas y expertos alertan de una ola ultra que pondrá en riesgo los derechos LGTBI

“Todas las conquistas sociales están en riesgo, el problema es creernos que todo está ganado”, señala Miquel Ramos, autor del informe De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español

Sabela Rodríguez – Infolibre 1 de julio 2021

El día en que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, atravesó las puertas de la Asamblea para iniciar su mandato al frente de la región, la líder madrileña de la ultraderecha, Rocío Monasterio, ultimaba su arsenal de exigencias. Los dardos iban dirigidos a objetivos muy concretos, lo que la portavoz parlamentaria calificó como leyes de género. Monasterio recuperaba así los ecos de un viejo fantasma, el de la amenaza a los derechos consolidados del colectivo LGTBI.

La aprobación de la Ley LGTBI este martes en el Consejo de Ministros ha afianzado esta oposición. El Partido Popular no ha descartado un recurso ante el Tribunal Constitucional y Vox ha tildado la norma de “aberración”. No es la primera vez que el partido de Santiago Abascal pone en jaque al colectivo, en ocasiones con la connivencia de sus socios conservadores. El ejemplo más paradigmático está en el veto parental en las escuelas, una herramienta que la formación se esfuerza en imponer de manera recurrente en comunidades como Andalucía, Madrid y Murcia, por el momento con éxito sólo en la tercera.

No hace falta ir muy lejos para encontrar otra andanada de la ultraderecha contra los derechos del colectivo: hace ahora tres años, poco antes de que Vox irrumpiera en las instituciones, el partido emitió un comunicado contra el Orgullo LGTBI. Lo recupera el periodista e investigador Miquel Ramos en su informe De los neocón a los neonazis. La derecha radical en el Estado español. La formación cargaba entonces contra la celebración al considerarla una “imposición ideológica”.

Tanto el propio Miquel Ramos como la periodista Nuria Alabao enmarcan la cruzada del partido ultra como parte de su “batalla cultural”. “Quieren romper esos consensos que creíamos asumidos, los derechos humanos, plantean una enmienda a toda esa normalización”, esgrime Ramos. La extrema derecha considera que “no todos los colectivos tienen derecho a tener derechos” y lo hace además negando la existencia de “desigualdades estructurales”. Lleva el negacionismo por bandera.

Europa y la alianza internacional

La amenaza de la ultraderecha resuena también en el continente europeo. Los frentes son prácticamente idénticos. Hungría acaba de dar luz verde a un proyecto de ley que prohíbe educar en la diversidad bajo el pretexto de combatir el fomento de la pedofilia. Este mismo martes, el grupo municipal de Vox en Madrid rechazó trasladar su apoyo a la ciudadanía húngara tras la aprobación de la normativa y sólo un día después, Santiago Abascal se puso una vez más al lado del líder húngaro: Viktor Orban ha defendido “a los homosexuales frente al comunismo” y en su país “pueden andar tranquilamente por la calle” debido a la ausencia de “inmigración fundamentalista”. En Polonia, el partido ultra en el poder, Ley y Justicia (PiS), ha embestido reiteradamente contra el colectivo: desde el año pasado varias regiones del país han llegado incluso a proclamarse “zonas libres de ideología LGTBI”.

A preguntas de este periódico, la organización ILGA Europe resalta un “estancamiento casi completo de los derechos de las personas LGTBI en toda Europa”, una situación “muy preocupante en un momento tan crítico”. Existe, señalan desde la entidad, un “incremento de la represión, un aumento de las desigualdades socio-económicas y la proliferación de los discursos de odio en toda la región“. Polonia y Hungría, alertan, “no son anomalías”.

La extrema derecha europea no está sólo en las instituciones, sino que se alimenta también de una constelación de organizaciones afines con gran proyección mediática. En España sus nombres están bien definidos: desde Hazte Oír hasta Abogados Cristianos. Los primeros han anunciado ya una “intensa campaña” para impedir que la Ley LGTBI salga adelante. “Existe una internacional reaccionaria y ultraconservadora” que se encarga de “financiar muchas campañas para llevar reivindicaciones al debate público y a la propia ley”, explica Ramos, quien advierte de que “el entramado es tal” que no basta con fijar la mirada en las formaciones políticas y sus representantes.

¿Derechos en riesgo?

Aunque la extrema derecha española se asemeja en sus planteamientos LGTBI a la que se asienta en el Este europeo, Nuria Alabao marca algunas distancias. “La realidad política es distinta. La sociedad húngara, por ejemplo, es mucho más conservadora y es esa base social la que puede apoyar medidas” como el proyecto educativo desplegado por Viktor Orban. Por ese motivo, descarta que se vaya a producir un retroceso real en los derechos ya consolidados en España. “Son conquistas asentadas” y existe un “sentido común mayoritario” que las blinda, estima. Recuerda que hace algo más de quince años, con la aprobación del matrimonio igualitario, sí se produjo una gran respuesta de “movimientos fundamentalistas católicos que se oponían”, pero esos mismos grupos “están hoy muy desmovilizados”, sostiene.

Miquel Ramos difiere. “Todas las conquistas sociales están en riesgo, el problema es creernos que todo está ganado“, arguye. El experto encuentra en la ofensiva húngara y polaca un espejo en el que mirarse. “Lo están consiguiendo en otros países y ya no es sólo la presión de partidos y organizaciones en el poder, sino también la falta de voluntad de quienes hoy en día sí tienen capacidad para blindar estos derechos y no lo están haciendo”.

En la misma línea se posiciona Fefa Vila, socióloga y activista.”Hay una reacción conservadora brutal” con la educación como “campo de batalla”. Y los últimos años han sido un caldo de cultivo hasta dar paso a un “momento de peligro”. El riesgo de que la extrema derecha se imponga es real y sus pasos son a veces sigilosos. “No hay que derogar la ley del matrimonio homosexual para generar homofobia”, razona la socióloga, “las instituciones son capaces de modular lo que es normal y lo que no” sin necesidad de cambiar las leyes. “Ninguna conquista es para siempre ni para todos”, esgrime. Las voces ultra, completa Ramos, son además “muy hábiles a la hora de hacer propaganda” y los medios de comunicación han “promocionado” su discurso, considerando que “es legítimo querer abolir los derechos humanos”.

Pasos hacia atrás

Haber “normalizado” el discurso ultra tiene consecuencias en la vida de las personas. Para Javier Sáez del Álamo, el retroceso en los últimos años es evidente. En parte, dice en conversación con este diario, gracias a que “Ciudadanos y el Partido Popular han introducido a Vox en las instituciones y eso ha permitido normalizar discursos homófobos sin ningún pudor“. Con el paso de los años, estima, se ha caminado, con paso sutil pero firme, hacia un “blanqueamiento de la extrema derecha”. Sus postulados no sólo son “comunes”, sino también, lo que resulta más inquietante, “tolerables”.

Consecuencia: la homofobia comenzaría a estar “legitimada” y las cifras así lo sugieren. En su último informe de 2019, el Ministerio del Interior contabiliza 278 delitos de odio motivados por la orientación sexual y la identidad de género. Entre 2013 y 2015 este tipo de delitos experimentaron un descenso progresivo, pero desde 2016 la tendencia se ha invertido. Una de las últimas agresiones tuvo lugar este mismo fin de semana en A Coruña, a las vísperas del Orgullo.

Entrevista: UNA MICA D’IMPOSSIBLE. Sobre ANTIFASCISMO, Pol Andiñach con Miquel Ramos

Entrevista Cuelli_TV a Miquel Ramos sobre antifascismo y las nuevas estrategias de la extrema derecha. El papel del antifascismo y cómo combatir a la extrema derecha en distintos frentes.

Programa de entrevistas por Pol Andiñach. Cada martes a las 19h.

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